Madrugada agitada Lunes, 22 Enero, 2007
Posted by aliycia in Madre.10 comments
Cuatro de la mañana. Se oye un portazo. Luego un llanto desesperado y un lamento “Quiero aguaaa. He dicho que quiero aguaaaa”.
Salgo de la cama corriendo para ver qué es lo que pasa y me encuentro a un Alejandro medio histérico, sentado en la cama y reclamando, no agua, sino agua en la botella que a él le gusta. Y haciéndolo a voz en grito, como si llevara una eternidad intentando que alguien le hiciera caso.
Para calmarlo, le hablo dulcemente: “Cariño, no llores, que mamá te da agua. Pero no sé dónde está tu botella. Yo te traigo dos de tus vasitos y tú eliges el que quieres, vale?” Entonces se transfigura y vuelve a la realidad. Me dice “Sí” con una sonrisa dulce, de oreja a oreja. A partir de ahí, todo va como la seda.
Antes de salir de su habitación, le pregunto “Y por qué cerraste así la puerta?”. ” La puerta? Yo, mamá? Yo no la he cerrado”
Dudas confirmadas: otro sonámbulo en casa!!!
Una noche con Hugh Domingo, 21 Enero, 2007
Posted by aliycia in Soñadora.4 comments
Cuando tenía 13 años, llevaba las carpetas llenas de fotos de mis cantantes y actores preferidos, como todas, pero nunca pertenecí a un club de fans. Me parecía exagerado llevar hasta ese punto tu admiración por un artista . Desde luego, a mí no me pillarían nunca pidiendo temblorosa un autógrafo, ni gritando histérica al paso de nadie.
Luego, a lo largo de mi vida, le he sido fiel a algunos grupos o artistas y he esperado ansiosa sus trabajos discográficos y películas. He leído con placer las entrevistas que les hacían y me ha gustado saber algo de sus vidas fuera del “show bussiness“. Pero, como digo, sin fanatismos.
Lo que me sigue haciendo gracia es despertarme tras haberme pasado la noche soñando con uno de esos personajes, que, como parte de mi vida que son, suelen representar el papel de buenos amigos que, además, viven, por opción, en mi humilde barrio sevillano de toda la vida.
El último protagonista de mis aventuras nocturnas ha sido Hugh Laurie. Aclaro: el actor, encantador, y no el personaje por el que se le conoce, el cascarrabias, aunque sexy, Dr. House. Ni siquiera es mi tipo, pero me encanta el acento británico y me he acostumbrado tanto a escucharle hablar de la serie y de su vida (en versión original, en la tele o en la red) que le he ido cogiendo mucho cariño.
No cuento detalles de mi sueño, porque la mente se inventa historias de lo más rocambolesco y a una le da vergüenza reconocerlas, pero la conclusión que saco es que, si dominara el inglés, sería una de esas personas con las que me encantaría tener una buena amistad (con o sin derecho a roce). Hugh es culto, inteligente, dicharachero y, a pesar de su gran talento como actor, músico y escritor, no se toma a sí mismo muy en serio, siendo capaz de reírse hasta de su sombra.
Tus más y tus menos los puedes tener hasta con tu alma gemela, pero si un hombre sabe darle la vuelta a cualquier situación y hacerte reír, gana la partida, seguro.
Solidaridad egoísta Viernes, 19 Enero, 2007
Posted by aliycia in Ser humano.6 comments
Sé que lo habitual es ignorar al que te quiere vender un paquete de kleenex o te pide trabajo, pero yo no tengo mucho que ofrecer y pienso que cinco minutos oyendo su historia y dándole ánimos, puede valer para él mucho más que la monedita con que normalmente acallamos nuestra conciencia. El problema está en que, luego, me cuesta mucho hacer como si no hubiera oído nada y seguir mi vida.
Ayer conocía a Joana. Moldava. Veinte años. Un hijo precioso de cinco meses, Tiago. Llegó a Portugal del brazo del tipo que la dejó tirada, en situación ilegal, en cuanto supo que estaba embarazada. No encuentra trabajo, porque no tiene papeles. No tiene papeles porque no encuentra trabajo.
Si al menos le diera el pecho a su hijo, no tendría que mendigar para comprarle la carísima leche de farmacia (además de pañales, ropa, etc.), pero la situación de estrés que le generó el verse sola, sin dinero y con un niño recién nacido en un país extraño, hizo que se le retirara de golpe. Para empeorar las cosas, el poco dinero que consiga vendiendo tiritas o pidiendo, tendrá que dárselo al dueño del agujero donde vive de alquiler, que ya la ha avisado de que, o paga, o a final de mes los pone a los dos de patitas en la “rua”.
En su tierra natal, sólo la espera una madre enferma, que vive en la miseria. Ella era su esperanza. Pensó en volver, pese a todo, y pidió ser repatriada, pero lo único que consiguió fue que le retiraran el pasaporte. Su única salvación, de momento, sería que el cabrón que la embarazó, que trabaja legalmente, se hiciera las pruebas de paternidad y asumiera su responsabilidad, pero ella desconfía de abogados y demás funcionarios y no se atreve a pedir ayuda, pues sospecha que lo primero que harían será quitarle al niño.
Me pareció una chica dulce e inocente, que merece una oportunidad. Le pedí un teléfono de contacto y le prometí que buscaría en la red, o donde hiciera falta, alguna ONG o institución que le pudiera echar una mano. Y en ello estoy. Sin resultados, de momento. O te salta un contestador, o el email no funciona, o sólo trabajan con madres que viven en Lisboa, o, vaya por Dios, llegó tarde, sólo se ocupan de mamás con bebés de menos de tres meses.
Lo peor es que soy consciente de toda la esperanza que ella depositó en mí cuando nos despedimos. No puedo fallarle. Tal vez sea su última oportunidad antes de caer en cosas en que ni quiero pensar.
Y si el suyo fuera el único caso que conozco…
No es que me guste ser paño de lágrimas; es que me he dado cuenta de que, muchas veces, lo que separa la miseria de la felicidad es información correcta dada en el momento adecuado. Hay demasiadas personas sufriendo innecesariamente porque nadie les ha dicho a lo que tienen derecho. Yo puedo acceder a las instituciones, normativas y contactos que ellos necesitan conocer. Y, como si de un don se tratara, algo más fuerte que yo me impulsa a poner esos conocimientos al servicio de quien los pueda precisar.
No voy de santa. Hay algo de egoísmo, de narcicismo, en todo esto. Pagar la mensualidad de Unicef o Amnistía Internacional es un acto frío, comparado con el placer que me genera ayudar al prójimo en vivo y en directo. Placer intelectual, porque me gusta buscar cosas, y encontrar algo oculto a la mayoría me pone mucho-mucho (vestigio de la arqueóloga que sigue habiendo en mí, supongo). Placer emocional, porque “me sube la bilirrubina” el ver sonreír a una persona por primera vez en mucho tiempo y mi ego brilla como nunca ante una mirada de agradecimiento eterno.
No sé, será que tengo complejo de superhéroe (superheroína, más bien). Quién sabe… Vanitas, vanitatis…
El primer día Lunes, 15 Enero, 2007
Posted by aliycia in Esposa.9 comments
Anoche le vi preparar su maletín, entre nervioso e ilusionado. Hoy se fue de casa más temprano que de costumbre. Tenía por delante una hora de camino, con bastante tráfico. Era su primer día en la nueva empresa. En la capital.
Antes de salir del dormitorio, me dio un beso en los labios. Yo le deseé suerte con los ojos medio cerrados y le pedí que no corriera demasiado por la carretera. De sobra sabía que pisaría a fondo el acelerador. Volví a dormirme mientras le susurraba “al de arriba” que, por favor, me lo devolviera intacto, esa y todas las noches.
Me levanté a las ocho. A las nueve y media tenía que dar una clase sobre el vestuario en el Imperio Romano. Antes debía dejar a Alex en la guardería. Una de tantas tareas que, desde hoy, han pasado a ser de mi exclusiva responsabilidad.
Contagiada por el cosquilleo de Paulo, que tanto me recordó al del niño que entra por primera vez en la escuela, decidí dejar en casa los rotuladores Vileda y volver a los orígenes. Fui a mi despacho, abrí un cajón y allí estaba: un paquete de tizas intacto.
Mientras dibujaba en la pizarra uno de los trajes que vamos a hacer para el desfile de Carnaval, no pude evitar sonreir imaginando la reacción de mi chicos si pudieran trasladarse al pasado y ver a su profe participando entusiasmada en una de las guerras de tiza que se montaban a diario en su instituto, entre clase y clase, pese a las continuas amenazas del personal docente y de la limpieza.
Parece que fue ayer…
Las apariencias engañan Lunes, 15 Enero, 2007
Posted by aliycia in Mujer.13 comments
Yo soy la que todos ven. La aparentemente tranquila. La aparentemente segura. La familiar. La fiel. La sociable. La inofensiva.
Pero existen otras Alicias conocidas por muy pocos. Diferentes. Sorprendentes. Dormidas o luchando ferozmente por poder manifestarse. En el fondo, mi vida se podría resumir como la convivencia, pacífica o no, entre todas esas mujeres que hay en mí.
No siempre las controlo. No siempre las quiero controlar. Me gusta sentir de vez en cuando la fuerza del instinto.
Me niego a identificarme con el papel de ovejita mansa, previsible y manipulable que se le suele asignar a personas como yo. Nunca lo he sido y nunca lo seré.

"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".
Eugenio Trias, filósofo.