Sobre “tremores” y temores. Lunes, 12 Febrero, 2007
Posted by aliycia in Ecologista, Hija.trackback
Mañana del 12 de Febrero. Suena el teléfono. Mi padre y mi madre, desde Sevilla (tienen dos aparatos en el comedor y siempre hablamos a tres bandas). “Cariño, estáis bien?” “Sí, por qué?” “No lo has sentido? Ha habido un terremoto (“tremor de terra“, que dicen por aquí). Parece que el epicentro ha sido en Portugal” “A qué hora?”
Pues no, a esa hora estaba en el coche. No sentí nada especial. Mi padre tampoco lo había notado; pero mi madre, sentada en casa, se sintió mareada y oyó algunos muebles crujir. En seguida, puso la radio y Carlos Herrera confirmó sus sospechas.
Conozco la sensación. La última vez que la tuve fue en Faro, en el verano de 2003. Es curioso; también estaba embarazada de cuatro meses. Me alojaba en casa de una ex-amiga, un cuarto piso, mientras trabajaba en la última de mis excavaciones.
Fue al amanecer; yo aún estaba durmiendo. Me despertó la sensación de que alguien había empujado bruscamente mi cama. Recuerdo perfectamente aquel malestar.
Como siempre que se produce una cosa de éstas, mi licenciatura en Geografía e Historia sale a flote y, con ella, todo lo que estudié sobre fallas y sismología. También lo que he ido conociendo del terrible terremoto de Lisboa de 1755. Se ha calculado que alcanzó el grado nueve de la escala de Richter. Provocó grietas en la ciudad de hasta cinco metros de ancho. Los supervivientes que huyeron hacia la zona portuaria fueron engullidos por el tsunami que se produjo después, con olas de hasta veinte metros. A tales catástrofes les siguió un incendio que duró cinco días y devoró lo que quedaba de la ciudad, que tuvo que ser casi completamente reconstruida. El terremoto y el tsunami también afectaron al Sur Peninsular: Andalucía y el Algarbe, sobre todo, las zonas que más sintieron el de hoy. Así que, en el fondo, nada nuevo bajo el sol.
A veces me he preguntado qué locura lleva a los norteamericanos a vivir con sus familias justo encima de la Falla de San Andrés, sabiendo que cualquier día se producirá el inevitable “Big One”. Pero es que nosotros también estamos en una zona peligrosilla.
Supongo que es una actitud vital: no hay forma más rápida de hacer realidad nuestras pesadillas, que creerlas posibles. Por otra parte, dejar de hacer las cosas por miedo, es como vivir a medio gas. Qué triste, no?
Al final, esto funciona como la historia del tipo aquel que, sabiendo que la muerte lo rondaba, intentó huir de ella trasladándose en secreto a otra ciudad. Allí se la encontró en la puerta de su nueva casa, recibiéndolo con los brazos abiertos: “Qué bien que hayas venido a mí, precisamente te estaba buscando”.
Vamos, que lo que tenga que pasar, pasará… O no. Así que, sería una estupidez condicionar nuestras vidas a malos augurios y profecías de catástrofes.
Evidentemente, hay que tomar medidas para frenar (si es que es posible) la parte que depende de nosotros de los cambios climáticos. Pero, aparte de eso, lo mejor es dedicarse a vivir intensamente, sin miedos.
Que son dos días!! (multiplicados por X reencarnaciones, desde mi particular punto de vista, claro).
"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".
Eugenio Trias, filósofo.
Yo viví un terremoto en Guatemala en el 98. Estaba desayunando en el hotel. El camarero se acercó enseguida y me dijo que estuviera tranquila, que era flojito. A mi no me lo pareció tanto pero, curiosamente, no me asusté. Sin embargo, una señora mexicana que estaba en la mesa de al lado ya se había metido debajo de la mesa. Dijo que tenía recuerdos tan malos de México que siempre la aterrorizaban, por muy flojos que fueran.
Tengo también un recuerdo doloroso asociado a ese terremoto. Yo tenía unos trece años y me escribía con chicas de todo el mundo. Había una a la que le tenía un cariño especial. Vivía en México D.F.
Nos carteábamos con frecuencia. Hasta que pasó aquello. Fue como si se la hubiera tragado la tierra. Nunca he sabido si fue eso lo que le sucedió, literalmente. Sigo sintiendo escalofríos cuando pienso en ello.
Si no recuerdo mal… en el verano de 2003 estuve cuatro dias de vacaciones en Faro… me gusto mucho el Algarve…
1beso
No, si al final, nos habremos cruzado y todo, jejeje…
Reconozco que yo ni me enteré.
Eso si. Simpre trato de vivir sin miedo.
aunque tú ya me has metido algo en el cuerpo.
Besos.
Pete
yo me enteré por la radio del terremoto
pero el vital es el que me estremece
dejo un beso y una felicitación de san valentón
Mi Ali, llevo dos semanas queriendo responder como te mereces a todos mis emilios atrasados….y nada…Siempre quiero encontrar el momento perfecto…y por las noches al final termino demasiado cansada. Nadie como tú, me conoce…por eso cada vez que leo un mail tuyo me quedó asombrada de lo certera y siempre sincera y directa…que sabes llegar a mi corazón y a mis sentimientos…por eso…aunque ya sé que entre nosotras, no haga falta decir estas cosas…pero quería que lo supieses…que tu niña…piensa mucho en ti…y que quiere responderte como tú sola mereces.
TE QUIEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO…!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!