jump to navigation

Lo prometido es deuda Jueves, 29 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Embarazada.
18 comments

Mi pequeño tesoro
Quiere ver cosas
Y por él me despliego
Como una rosa…

17 de Noviembre de 2006
barriga-seis-semanas.jpg

29 de Marzo de 2007
barriga-25-semanas.jpg

Dulce despertar Miércoles, 28 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Esposa, Madre, Mujer.
5 comments

Mis amigos me avisaron: si lo dejas entrar de nuevo en tu cama, te vas a complicar la vida. Pero mi marido estaba ocupado y no me apetecía dormir sola. Caí en la tentación.

Echaba de menos sentir el olor de su piel, de madrugada. Su manera de besarme al despertar y de decirme al oído cuánto me quería. La forma mimosa en que se enroscaba en mi cuerpo y me acariciaba el pelo. Su resistencia a dejarme salir de entre las sábanas.

Lo mejor de todo, su mirada. Esa mirada de adoración que tu pareja perdió hace una eternidad. Esos ojos que no engañan, que te dejan claro que lo eres todo para él, su amor eterno; que no consigue perdonar al hombre que te alejó de su lado.

A ver cómo le pido a mi hijo de tres años que le dé unas clases a su rival de lo que, de verdad, nos hace felices a las mujeres.

Independence Day Martes, 27 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Embarazada.
8 comments

Hoy mi hija inicia el largo camino hacia la independencia. Cumple 25 semanas, que, milagros aparte, son la frontera que marca el inicio de la viabilidad de un feto.
Espero, claro, que no tenga tanta prisa. Posibles secuelas aparte, todavía es muy pequeñita. En mi vientre aún tiene espacio para estirar las piernas o hacerse unos largos.
Aunque, al ritmo que esto va, dentro de un par de meses podemos reconsiderarlo…

No “entiendo”, pero me gusta Domingo, 25 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Bailona, Cantarina.
7 comments

Aprendí las coreografías de Village People cuando era tan inocente que pensaba que el que estaba enfundado en cuero negro iba vestido de policía. Dejé atrás la infancia con los falsetes de los Bee Gees y Jimmy Somerville de fondo. Canté miles de veces el Karma Chameleon de Culture Club y el “exótico” Boy George. Me gusta Barbra Streisand y soy capaz de emocionarme representando ante el espejo la letra de himnos gay como “I will survive” o “A quién le importa“. Hay canciones de Elton John que me parecen obras maestras y me mantengo fiel a George Michael desde la época del instituto; me da igual que dejara de ser un superventas después de verse obligado a salir del armario.

Con semejante curriculum, no es extraño que me encante el “I don’t feel like dancing” de Scissor Sisters (nombre tomado de una postura lesbiana del Kamasutra). No puedo parar de tararearla. Los ochenta reinventados, puro glam sin caspa, divertidos y con mucha, mucha pluma. Nada mejor para dejarse llevar, olvidarse de las preocupaciones y bailar como el solista del grupo (y esto lo digo con mucho cariño:) como una verdadera “loca”.

Así pasó. Así lo cuento. Sábado, 24 Marzo, 2007

Posted by aliycia in De izquierdas, Embarazada, Payasita, Soñadora.
9 comments

Octubre de 2006. 3 de la madrugada.

Me despierta un sonido extraño. Salgo del dormitorio y voy hasta el comedor. Me sorprende la potente luz que se cuela por la persiana entreabierta de la terraza. Parece como si un camión enorme la estuviera enfocando con la luces largas. La abro despacito para no despertar a mi marido y a mi hijo. Me quedo boquiabierta. Delante de mí, una especie de bola enorme, de un metal extraño y brillante, envuelta en una luz dorada.

Lo normal habría sido salir corriendo. Pero no lo hago. Aquel objeto tiene “algo” que me impide huir. En mi mente se cuela una melodía sencilla, de cinco notas, que se repite una y otra vez, hipnotizándome, atrayéndome.

(Banda sonora de esta escena: el famoso soniquete de Encuentros en la Tercera Fase)

Atravieso el balcón, salto al jardín y paso por encima del muro bajo que lo rodea. Comienzo a caminar hacia la luz hasta encontrarme literalmente bañada por ella. Miro hacia arriba y me veo dentro de un cilindro que me eleva hacia lo que parece ser la puerta de entrada de la nave. No hay pánico en mí, la sensación es agradable.

Me veo ya dentro del aparato, rodeada de seres extraños, muy altos, antropomorfos. Sus miradas dulces actúan como caricias tranquilizadoras. Sus mentes me susurran “No tengas miedo”, mientras me conducen a una especie de laboratorio, con una camilla en la parte central, en donde me ayudan a tenderme. Me invade un deseo repentino de cerrar los ojos y descansar. Antes de quedarme dormida, entreveo a uno de mis acompañantes con una especie de jeringa en una mano, mientras, con la otra, acaricia suavemente mi vientre.

Me despierto en mi cuarto, junto a mi marido. Me convenzo de que todo ha sido un sueño, una extraña pesadilla, y vuelvo a dormirme. Por la mañana, los recuerdos se difuminan, desaparecen.

Marzo de 2007. 9 de la mañana.

Esto es increíble. Ya no quepo en los pantalones, ni me veo los pies; la barriga crece sin parar. Sin embargo, la balanza marca el mismo peso que hace cinco meses, cuando me quedé embarazada. No entiendo nada.

Y de repente, me asaltan unas imágenes extrañas, como salidas de una película de ciencia ficción de los años ochenta. Las piezas del rompecabezas encajan:

1) El hecho de que mi embarazo se produjera, según los médicos, en unos días en que, por más que lo intento, no recuerdo haber hecho el amor con mi marido (ni con cualquier otro ser humano).
2) Mi pavor ante la posibilidad de tener que hacer una amniocentesis.
3) El extraño hecho de mantener el mismo peso, a pesar de tener ahora mucho más volumen; como si el ser que llevo dentro estuviera creciendo a costa de ir devorando los órganos vitales que, hasta ahora, ocupaban mi abdomen.

Vale, vale, no tengo pruebas de todo esto, pero la cosa cuadra. Y, lo que es más importante, con semejante historia me puedo forrar. Tan sólo tengo que publicar este relato en los sitios adecuados y, en unos días, seguro que me llaman de Cuarto Milenio para contarla en vivo y en directo. Ya tengo preparado el modelito que pienso llevar al plató: un mono pre-mamá plateado, con reflejos metálicos, acorde con la naturaleza supuestamente estelar de mi retoño (retoña, en este caso).

Hasta he pensado las palabras que le diré a Iker Jiménez cuando me haga la propuesta:

Iré, Iker, mi amor,
Que sé que en esa apartada orilla(la de la cadena Cuatro)
Más pura la luna brilla
Y se respira mejor (desde que los de PP han decidido mantenerse alejados de los medios de comunicación del grupo PRISA… jejejeje

FIN

Mensaje respetuoso para mis amiguitos seguidores de Rajoy:
Una anda muy izquierdosa últimamente, pero que nadie se me mosquee, que estas puyitas son fruto de la guasita que abunda en mi tierra y no tienen más importancia que las lindezas que nos dedicamos béticos (musho beti, musho beti) y sevillistas, después de un derby, desde que el fútbol es fútbol. ;)

Preguntita (con perdón) Lunes, 19 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Friolera.
5 comments

- Inviernooo, joputaaaaaaa…. Pero tú no te ibas ya?

Qué frío, joé!!

Oración Domingo, 18 Marzo, 2007

Posted by aliycia in De izquierdas, Espiritual.
5 comments

No me considero religiosa, aunque sí espiritual. Lo mío nada tiene que ver con los sistemas de creencias organizados, cargados de prohibiciones y sujetos a reglas dictadas por una minoría con intereses creados, cuya validez como intermediarios o traductores de la voluntad divina, hace mucho que puse en duda. Tampoco soy de rezar, de soltar retahilas aprendidas de memoria y repetidas mecánicamente. Prefiero meditar libremente o pedirle orientación a mis guías: seres de luz, entre los que se encuentran personas de mi familia que me cuidan desde el otro lado.

Sólo ocasionalmente me atrevo a dirigirme directamente a Dios (un Dios muy diferente del que me fue presentado de niña y al que me reenganché hace sólo unos años). Estando el mundo como está, me parece una frivolidad molestarlo con mis cosillas sin importancia.

Hoy, sin embargo, algo me impulsa a remitirle, por escrito, una sencilla oración pidiéndole ayuda, porque falta nos hace. (Sería alucinante que el Destinatario me dejara un comentario…):

Padre nuestro, que estás en los Cielos,

santificado sea tu Nombre y no usado como bandera por presidentes hipócritas;

Venga a nosotros tu Reino, el de la Paz y el Amor, porque nosotros somos torpes a más no poder y siempre nos perdemos por el camino.

Hágase tu voluntad (y la de millones de personas) de que esta carnicería acabe

así en la tierra como en el cielo de Irak, Afganistán, Angola, Argelia, Armenia-Azerbaiján, Burundi, Colombia, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Chad, Chechenia, Etiopía-Eritrea, Filipinas, Georgia, India, India-Pakistán (Cachemira), Israel-Palestina, Kosovo, Líbano, Myanmar, Nepal, Sahara Occidental, Senegal, Somalia, Sri Lanka, Sudán, Turquía, Uganda…

Y España.

El pan nuestro de cada día repártelo entre los que pasan hambre; si es posible, con rellenos sanos, sabrosos y variados, bebidas y postre.

Perdónanos nuestras deudas,

pero sólo cuando los ricos dejemos de chuparle la sangre a nuestros deudores;

Y no nos dejes caer en la tentación de exculpar, sin más, a gente como Bush, Blair o Aznar.

Líbranos del mal generado por su codicia, ansia de poder e intereses políticos y geoestratégicos.

Amén

Mujeres Viernes, 16 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Embarazada, Hija, Madre, Mujer.
9 comments

Hace unos años colaboré con especialistas en Genética en un proyecto sobre el origen de la población residente en Portugal.

Por motivos que no vienen al caso, tan sólo fue analizado el ADN mitocondrial, que es el transmitido por vía materna. La información procedente de nuestro padre, heredada a su vez de nuestro abuelo paterno, etc., no se encuentra en las mitocondrias, sino en el núcleo de nuestras células.

En el muestreo que fue realizado inicialmente entre los investigadores, estudiantes y técnicos que componían el equipo, detectamos personas con antepasadas nacidas en el Próximo Oriente o en la África negra. La mayor parte de la población local descendía de mujeres europeas o del Norte de África. Nada sorprendente. Los contactos entre las dos orillas están constatados desde la Prehistoria.

Mi sangre reveló que las “superabuelas” de mi familia fueron mujeres que ya vivían en Europa (Centroeuropa) durante el Paleolítico. Resulta impactante saberse, de repente, portadora de un mensaje cifrado transmitido de madres a hijas, sin interrupción alguna, a lo largo de decenas de miles de años. El hecho de no tener hermanas, me convertía en una especie de último eslabón de una cadena que podía acabar truncada si no me reproducía y le pasaba mi ADN a otra mujer. Naturalmente, habría sido peor en el caso de no tener primas maternas. Por suerte, compartía con ellas la responsabilidad de mantener vivo y transmitir el legado genético de nuestra abuela común.

Por aquel entonces, llevaba un par de años saliendo con Paulo y ya planeábamos nuestra boda. Nos casamos en el 2002. Yo soñaba con tener un primer hijo varón, que me ayudara a cubrir el vacío que dejó mi hermano pequeño cuando cada cual comenzó a vivir su vida. En el 2004 llegó la respuesta a mis deseos: Alejandro.

A continuación, quería tener una niña, para que mi hijo se criara sin ver al otro sexo como algo extraño y para que no se sintiera desplazado por otro chico. También para equilibrar mi familia. Pensaba que, con una hija en casa, mi marido sería más feliz. Alex tiene un complejo de Edipo muy desarrollado y, con frecuencia, trata al padre agresivamente, como a un rival. Y ya se sabe que las mujeres solemos pegarnos más a nuestros “papis”.

Pero la vida da muchas vueltas. Esos deseos se quedaron aparcados cuando volví a trabajar, el pasado mes de septiembre. Lo último en lo que pensaba era en quedarme embarazada. Como suele suceder en estos casos, fue entonces cuando llegó Inés, “Ines-peradamente”…

Hace unas semanas, volví a ojear los resultados de aquel proyecto. Me di cuenta del papel trascendental que juega en este momento el cordón umbilical que me une a mi hija. Simboliza la transmisión del tesoro guardado por una saga familiar que se remonta a la Prehistoria. Por miles de mujeres que nos precedieron a la hora de nacer, vivir y morir en este mismo continente. Mujeres que se quedaron embarazadas, como yo, de una niña en la que depositaron sus mayores ilusiones. Una hija que, años más tarde, las convertiría en abuelas. De una niña.

Aunque no siempre fue así. A veces, esas ilusiones se truncaban dolorosamente.

Por eso me emociona tanto la alegría con que mi madre espera la llegada de Inés. Porque ella perdió a su primera hija. Durante el parto. Por una negligencia médica. No consigo imaginar el dolor que debió de sentir. Ir al hospital esperando volver a casa con tu bebé, tu primer bebé, y que el médico tan sólo te entregue un parte de defunción.

No sé si yo la compensé de algún modo por esa pérdida. Espero que sus heridas se curen del todo cuando tenga a su nieta en brazos. Tal como la vi, en un sueño, meses antes de quedarme embarazada.

El círculo se habrá cerrado. Habré cumplido mi papel y le pasaré el testigo a Inés.

La primavera está ahí Viernes, 9 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Optimista.
10 comments

A la vuelta de la esquina. Almendros en flor, ropa más ligera y piel al sol, ganas de reír, de aparearse, de pasar más tiempo en la calle. Ganas de coger las maletas y romper con la rutina. Y huecos en la agenda para hacerlo. Increíble.

En mi vida, sueños en hibernación, comienzan a florecer. Nuevas amistades, equilibrio creciente entre familia y trabajo, ofertas de empleo inesperadas, proyectos personales que cuajan, lazos de amor que se renuevan, propuestas locas y maravillosas a las que me lanzo de cabeza…

Me siento mimada, entre algodones. El camino se hace más llano cada día que pasa y es un placer recorrerlo. No me da miedo tanta novedad. Es algo refrescante. Me gusta ponerme a prueba y no tener la vida programada. Resulta fácil cuando tienes la seguridad que todo lo que venga, en esta fase, será para bien. No sabría explicar por qué. Simplemente, lo presiento. Se acabaron los bloqueos. Mi vida fluye, por fin, sin tropiezos relevantes.

Hoy sé que puedo llegar a mis metas sin necesidad de correr o dejarme la piel. Sin pisar a nadie. A mi manera. Digan lo que digan y con un mínimo esfuerzo. Sólo hay que creer esas metas posibles y dejarte llevar. Si no le pones trabas tú misma, el universo acaba encontrando la forma de orquestarlo todo para que las cosas que deseas simplemente sucedan.

Si eres alegre, atraes alegría; si amas, atraes amor. Si te das entera, sin esperar nada a cambio, acabas recibiendo lo mismo, multiplicado. No hay misterio. Eso, y algo esencial: alejarse de la gente y los estados mentales tóxicos. A partir de ahí, todo cambia. Cambias tú y cambia tu mundo.

Lo mejor de todo esto es que es un fenómeno contagioso. Al menos en las distancias cortas. Lo veo, lo noto.

Ojalá pudiera contagiaros a todos!!

Tengo problemas, claro. Muchos. Pero me apasiona mi presente, aunque sencillo y, aparentemente, poco ambicioso. He conseguido acumular pocas rutinas, eso me gusta. Cada día es diferente. Y una vez superadas las dificultades económicas del año pasado, cuento con un gran margen de libertad para tomar decisiones respecto a mi futuro. Ya no me siento presionada, al no depender de mi sueldo el sustento de los míos. Eso me ha permitido elegir siguiendo mi instinto, y no la necesidad imperante de aumentar mis ingresos. Curiosamente, mi sueldo va creciendo despacito, pero sin pausa. Y son muchos los proyectos en mente para cuando regrese de la baja por maternidad.

Sería una desagradecida con la vida si no reconociera lo bien que me está tratando últimamente. Soy feliz.

Una prueba más. Lunes, 5 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Embarazada, Madre.
7 comments

Mañana martes voy a visitar a un cardiólogo. No va a estudiar mi corazón (bien, gracias!), sino el de Inés.

Como decidimos no hacer la amniocentesis, ignoramos si nuestra niña tiene alguna enfermedad de tipo genético. Mi edad y algunos antecedentes familiares nos obligan a estar alerta. Los análisis hechos hasta la fecha parecen indicar que todo está bien, pero el dichoso margen de error no deja de ser una especie de amenaza inquietante. No fue fácil, pero optamos por continuar adelante con el embarazo sin conocer el dato que nos sacaría de dudas. A mí me daba mucho miedo el riesgo de aborto que implica un pinchazo en la barriga; incluso cuando el bebé es perfecto. Mi propia ansiedad habría podido ser mi peor enemiga.

No obstante, se ha comprobado que suele haber una correlación directa entre deficiencias cardíacas (defectos de forma o funcionamiento) y trastornos genéticos. Por eso, una ecografía del corazón puede ser usada como una herramienta para detectar ese tipo de problemas y programar con tiempo los cuidados extra que el niño podría necesitar. Su calidad de vida y su propia supervivencia pueden depender de la presencia de un especialista, listo para actuar, ya en el paritorio.

Me sale una sonrisita sarcástica cuando la gente ve lo de estar embarazada como algo idílico y maravilloso. Malestares físicos aparte, la responsabilidad que te cae en los hombros en cuanto sabes que vas a tener un hijo resulta, a veces, abrumadora. Ser padre, madre, te otorga poder. En ocasiones, más del que quisieras. Un ser humano pasa a depender plenamente de ti. Su vida o su muerte pueden llegar a estar en tus manos. Y aunque la experiencia va acallando el miedo a equivocarse, es inevitable que siga ahí, siempre… a cada paso…

De buen humor Lunes, 5 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Embarazada, Mujer.
3 comments

No sé si será por las curvas extra que da el embarazo. O porque la Primavera ha venido y nadie sabe como ha sido. El caso es que hoy, me he mirado al espejo enfundada en un ajustado pantalón premamá y una camiseta negra, escotada… y me he visto de lo más sexy.

Una talla más de pecho; caderas afinadas por los días de dieta forzada; la barriga, preciosa, más alta y redonda; labios carnosos; melena dorada; mis pecas, con sabor a verano, avivadas por los primeros rayos de sol…

Joé, he pensado, no sé qué me pasa, pero es que cada día estoy más buena“, jajajajajajajajaja…. (la carga hormonal extra, que genera alucinaciones…)

Reencuentro con la felicidad Domingo, 4 Marzo, 2007

Posted by aliycia in Familiar.
9 comments

Hace una semana pasé un momento muy duro. Estaba temblando por la fiebre, en mi cama, con Alejandro tumbado a mi lado, en un estado similar. Mi niño tenía el pañal sucio por culpa de la gastroenteritis y yo era incapaz de levantarme y cambiarlo. En aquel momento, no quería molestar a Paulo. Tras pasar todo el día cuidándonos, había tenido que ausentarse brevemente para resolver un asunto urgente de trabajo. Para colmo, tampoco podía llamar a un médico. En Portugal, o tienes un seguro privado, o nadie te viene a visitar a casa. A no ser que te estés muriendo, claro. Pero la situación no era para el 112.

Decidí llamar por teléfono a la persona que cuidó de mi hijo durante meses, cuando era un bebé, alguien casi de la familia, para ver si me podía echar una mano. No estaba. Era mi única opción. Mientras le dejaba un mensaje en el contestador, me eché a llorar.

La gente se pasa la vida soñando con ganar el cuponazo y dejar de trabajar. Con poder permitirse todo tipo de lujos y caprichos: aquella casa, aquel coche, aquellas joyas, aquel viaje… Yo sólo deseo estar sana y que lo estén los míos. Tener un trabajo que me guste y me permita pagarme un médico cuando lo necesite. Poder gestionar mi tiempo para estar con mi marido y mis hijos siempre que quiera. Y no tener a mi familia tan lejos. La distancia y la impotencia les dolieron aún más a ellos que a mí.

Afortunadamente, lo que no te mata, te hace fuerte. Cuidar de mi niño día y noche, estando yo embarazada, agotada y enferma, me ha puesto a prueba. Y me ha ayudado a apreciar aún más esos pequeños placeres de los que estuve privada durante algunos días, como comer las cosas que me gustan, salir de casa para recargar las pilas al sol (o a la luna) y dormir a pierna suelta, sin dolores, ni preocupaciones.

Mi ginecólogo me recomendó tres semanas de descanso para recuperar el peso y las fuerzas. No las necesito. He hecho algo mejor. Cambiar de microchip. Soy otra. Siento que me muevo a otra velocidad. Es como si hubiera pasado de ir en coche, a toda prisa y estresada, a conducir tal como lo haría un domingo, más despacio, recreándome en el paisaje.

Ese era el estado de mi espíritu hoy, cuando cogimos carretera y manta… o mejor, unas toallas, unas palas y un cubo. Alguna vez lo he contado. Para mí no hay mejor manera de pasar un soleado día de invierno que acercándose a la costa: comer marisquito y pescado fresco, hacer castillos de arena y echarse una siesta con el sonido de las olas de fondo… Me encanta….

Y luego, volver a casa cuando comienza a hacer frío y encender corriendo la chimenea. Y preparar un chocolate caliente. Y aprovechar que el niño duerme, agotado, para acomodarse en el sofá y ver algo adulto en la tele (mi cabeza apoyada en su pecho o usando sus piernas de almohada; su mano acariciándome). Y, entre escena y escena, hacer un intercambio de anécdotas del día, planes, mimos y besos.

Le doy las gracias “al de arriba” por haberme mostrado, de nuevo, el camino que lleva a la felicidad.