Mi corazón tiene nuevo dueño Sábado, 26 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Fiel / Infiel, Mujer, Payasita.11 comments
Paseaba sola por la ciudad cuando lo vi. No sé bien por qué, tuve que acercarme para observarlo mejor, más de cerca, de arriba a abajo. Era alto, diferente, tenía un brillo especial, no sé. Empezaba a babearme sólo de pensar en lo bien que lo podríamos pasar juntos, cuando me saltó la alarma: “No seas gilipollas, Alicia; está fuera de tu alcance. De qué te vale desear lo que no puedes tener?” Hice lo que debía: volver con el de siempre, aunque empezara a estar harta de él; intenté conformarme con mi suerte en espera de que vinieran tiempos mejores.
Es verdad. Lo confieso. En varias ocasiones, lo busqué de reojo al pasar junto al lugar de nuestro primer encuentro. Si llego a ver a otra poniéndole las manos encima, me da algo. Pero no. Volví a verlo alguna que otra vez. Solito; como esperándome, pensaba yo. Mi deseo de poseerlo se volvió más y más intenso a base de reprimirlo. Fue entonces cuando el otro, como si adivinara mi deseo de abandonarlo, comenzó a hacerme la vida imposible. Qué podría haberle dicho en mi defensa? Que tenía que aceptarlo, que nuestra relación agonizaba y que a su lado, estaba muy limitada? Era verdad. Con él, había muchas cosas que quería y no podía hacer. Yo deseaba ir más lejos, no limitarme recorrer caminos que ya tenía tan trillados, salir de aquella monotonía, correr en busca de nuevas emociones.
Acabé obsesionada; de nada me valía negarme a reconocerlo: mi corazón tenía un nuevo dueño. Estaba segura de que, con él, sería muy feliz, haría cosas que no había hecho nunca, viviría experiencias únicas; pero, claro, también me daba cuenta de que aquella aventura podía acabar complicándome mucho la vida.
Tuve la oportunidad de olvidarme para siempre de él. Otros, más atractivos y codiciados por las mujeres, se cruzaron en mi camino. En justo pago por las penas que mi habitual compañero me estaba haciendo pasar, debería haberle puesto los cuernos con uno de aquellos potentes y jóvenes especímenes. Pero al verlos, no sentía nada. Ni siquiera ante los que me hubieran resultado tan seductores algún tiempo atrás
Hoy fui contra mis propios principios y caí en la tentación de poner a mi marido y al objeto de mi deseo frente a frente. Paulo se dio cuenta enseguida de que había algo especial en él. A duras penas pude seguir disimulando indiferencia ante unos encantos que saltaban a la vista. Cómo decirle que, a pesar de saber que aquello podría desequilibrar nuestras vidas, estaba dispuesta a hacer lo que fuera, a pagar un alto precio, con tal de poder saciar mis ya irrefrenables deseos?
Porque si algo tengo claro es que quiero ese coche, aunque se salga un poco de nuestro presupuesto. No tiene nada que ver con el montón de chatarra que conduzco ahora. Es del 2006, negro metalizado, precioso. Estupendo para los niños, amplio, con isofix, un montón de virguerías y el aire acondicionado imprescindible para ir a ver a los abuelos. Tiene espacio de sobra para mis piernas largas. Y un toquecito salvaje que agradece alguien que detesta los coches pensados para las madres con hijos, como si una fuera sólo eso.
Así que, si a alguien le sobran 4000 euros y quiere contribuir a financiar el proyecto a favor de la liberación femenina (bueno, de esta fémina en particular) “Alicia necesita un buga nuevo”, que no se corte y me haga saber su intención tan rápidamente como pueda. Es muy urgente, plissssss…
Atentamente,
La mua.
Fin de curso Viernes, 25 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Profesora, Sureña, Trabajadora.8 comments
Las diez de la mañana y yo, en pie (sentada, más bien), desde hace ocho horas. Rematando asuntos, poniendo notas, acabando informes. Es el precio que tengo que pagar para poder librarme de las clases un mes antes de lo habitual.
Gracias a ese esfuerzo, en un par de semanas estaré cruzando la frontera, emprendiendo un viaje del que volveré distinta, madre de nuevo.
Tan poco tiempo para todo lo que tengo que hacer y organizar. Tanto aún para mi cuerpo cansado, que me pide a gritos que pise el freno de una vez.
Me gusta esto de volver a vivir en un mundo hecho de ciclos anuales, trimestrales. Períodos breves que empiezan y acaban. Los resultados no se hacen esperar y eso te ayuda a sentirte satisfecha contigo misma, por el deber cumplido, por los objetivos alcanzados. Incluso, si algo sale mal, pronto cuentas una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor. Y no dejas de aprender.
Me pasé demasiados años embarcada en proyectos a los que no les veía el fin. Comenzaba con muchas ganas, pero las iba perdiendo por el camino. Ahora, vuelvo a sentir aquella vieja pasión y me parece que esta vez ha llegado para quedarse.
Otra cosa buena de esta nueva carrera que he emprendido, es que las vacaciones vuelven a tener el sabor de antaño. Ya no me apetece hacer la mochila en julio y pasarme los veranos trabajando al sol. Ahora sólo quiero gandulear como cuando era una cría, dormir la siesta después de comer y esperar que llegue el frescor de la noche para salir a la calle sin prisas, sin programa. Simplemente a disfrutar del buen tiempo, de un ratito charlando con las vecinas mientras los niños juegan en la plaza, de un tapeo a la luz de la luna, del aroma de los jazmines en flor.
Estoy que me salgo Jueves, 10 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Mujer.11 comments
Alguna vez he comentado que esto de ser Cáncer, con ascendente Cáncer (vamos, una cangreja al 100%) es la única explicación que le encuentro a que los astrólogos de los periódicos, al hacer sus predicciones diarias, escriban sobre mi futuro como si tuvieran conocimiento de causa, como si la intimidad de mi casa y mi mente estuvieran siendo violadas por escuchas ilegales, a las que tuvieran acceso. Bueno, mi parte espiritual tiene otra versión del tema: piensa que es el modo en que mis angelitos de la guarda me mandan mensajes, sabiendo que tanta coincidencia me llamará la atención y me hará reflexionar antes de actuar o meter la pata.
Sea como sea, no leo el horóscopo todos los días, ni mucho menos, aunque me aparezca en una lista de correos, via Outlook Express, o cada vez que abro mi página de inicio del Internet Explorer: My Yahoo (una de mis manías, de siempre: personalizarlo todo; odio la monotonía, los uniformes, mostrarme igual que todo el mundo).
El caso es hoy he leído lo que le vaticinan a mi signo y no sé si debería preocuparme:
Venus transitando por Cáncer te puede traer un cambio en tu vida sentimental en forma de sorpresa. Lo mejor para tu salud es canalizar la enorme energía que tienes en este momento haciendo deporte.
Yo no sé qué entendéis vosotros pero, teniendo en cuenta que mi querido esposo ha salido hoy de viaje y estará unos días ausente, lo del cambio sentimental suena peligroso. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el atracón temporal de trabajo por ambas partes ha hecho que haya poca actividad amorosa en mi dormitorio en las últimas semanas.
AAAAAhhhh, de ahí debe venir lo de la “enorme energía que tengo acumulada” (ahora lo llaman así, en mis tiempos se decía algo más vulgar, lo del churrero, ya sabéis, jajajajajaja). Pero, entonces, qué me están diciendo, que hoy estoy que me salgo?? (en un sentido diferente a Koti con su blog; el participio del pasado del mismo verbo, vamos). Que si no me pongo a hacer abdominales sola, pero ya, voy a acabar violando al primer especimen masculino que se cruce en mi camino??
En fin, no puedo pararme a pensarlo ahora, que me he levantado tarde y ya voy de culo. Os dejo.
Voy a darme una ducha… Fría, claro, jajajaja…
Yo te leo, tú me lees Martes, 8 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Bocazas, Fiel / Infiel, Mujer, Ávida lectora.16 comments
Siempre he sido una lectora empedernida. Precoz y entregada. Estar en la cama, en el cuarto de baño, en una sala de espera, en el metro, en un avión o en cualquier sitio, sin hacer nada, sin leer algo, me parece una soberana pérdida de tiempo. (Me adelanto a los graciosillos: de sobra sé que en la cama hay otras formas de entretenerse, sola o con compañía, pero creo que se entiende a lo que me refiero!!!)
Soy de las que se llevan una eternidad haciendo la compra en el súper, porque no compro nada de comer sin ver los colorantes o conservantes que tiene, disfruto dejándome seducir por la descripción del aroma de un gel de baño y se me hace la boca agua mientras selecciono un buen vino a partir de los textos que aparecen en las etiquetas traseras de las botellas; algunos son verdaderas obras de arte. Por supuesto, no paso por la caja sin llevar una revista en el carrito y no hay periódico, libro o folleto publicitario en casa que no haya pasado por mis manos.
Claro que, ahora, en una fase de mi vida en que apenas tengo tiempo libre, me he visto forzada a sustituir las novelas de cientos de páginas que tanto me gustaban, por artículos de revistas; los periódicos de papel, por los digitales; las largas cartas de mi puño y letra, por emails tecleados a velocidad de vértigo.
Por cierto, hablando del placer de la lectura, hoy me sorprendí a mí misma riéndome en voz alta mientras leía unas líneas, como cuando un libro sabe llevarte a su terreno y arrancarte todo tipo de emociones. Pero el texto era breve y no había sido publicado en papel, sino en un blog. Mi risa era el fruto más divertido de una mezcla infalible: la de complicidad e interactividad.
Pensando, pensando, si tuviera que señalar las cosas que más placer me dan hoy en día, en medio de mi ajetreada vida y más allá de “lo obvio” (sexo, maternidad, enseñar…), destacaría un juego. Sí, un juego que descubrí hace año y medio: el que me permite intercambiar con un grupo de personas los papeles de escritor y lector. Sin llegar al ritmo vertiginoso del chat, la rapidez con que en un blog se puede producir la sucesión de acción (escritura) y reacción (comentarios, ante los que se puede también reaccionar) convierte el, hasta ahora, pasivo acto de leer en un placer multiplicado. Para ello es necesario, claro, que el autor de la bitácora no se limite a publicar sus reflexiones, sino que también participe en el debate generado por lo escrito. Son ese tipo de blogs los que, de verdad, me gustan, los que no son un simple escaparate que puedes contemplar, sino aquellos en los que el responsable deja la puerta abierta y te da la posibilidad de conocer a la persona que está por detrás de las palabras.
Como en cualquier otro tipo de relación personal, entre autor y comentador puede haber mucha química desde el principio. Siempre resulta emocionante descubrir a alguien que nos toca especialmente, sea por su inteligencia, sensibilidad o sentido del humor; por haber pasado por experiencias como las nuestras o por compartir las que nos hubiera gustado vivir; por poner en palabras nuestra propia visión del mundo o por hacernos dudar de nuestras más arraigadas convicciones. Lo mejor de todo es que te puedes poner en contacto con él inmediatamente y, a partir de ese momento, integrar sus vivencias en tu propio día a día.
También emocionante es lo contrario, conocer a alguien en persona y, a partir del momento en el que te deja saber que tiene un blog, recibir carta blanca para entrar en su mundo personal, insospechado y, en ocasiones, mucho más rico de lo que imaginabas. Si ello da pie a un intercambio, vía Internet, de ideas, sensaciones y risas con alguien del otro sexo, es inevitable que la relación entre los dos cambie y se haga más profunda, aunque, luego, ni siquiera se mencionen los temas más personales cara a cara. Hacerlo haría pedazos el muro de contención necesario cuando esa persona con la que convives en tu barrio, en tu entorno familiar o en tu trabajo, empieza a atraerte, pero, por los motivos que sean, no quieres que la cosa vaya más allá. Cuando ni siquiera crees prudente averiguar si lo que sientes es correspondido.
Lo que es inevitable es el cruce de miradas cómplices cuando se está rodeado de gente próxima, ajena a la red y todo lo que la rodea. Y un pensamiento: “si ellos supieran todo lo que sé de ti…”
Lo que me faltaba Lunes, 7 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Esposa, Madre, Profesora, Trabajadora.7 comments
El Internet Explorer se me ha cerrado, de repente, antes de que tuviera el tiempo o la precaución de grabar el post que tenía ya casi acabado. Ahora no me sobra ni un minuto para repetirlo. Tengo que almorzar corriendo, dentro de una hora debo salir pitando para dar una clase de Historia Local; dentro de tres, comienzo el curso de preparación para el parto; dentro de cinco, carretera y manta para llegar a la academia, a media hora, y dar mis clases de español hasta las nueve. Luego, vuelta a casa y dos horas de niño-de-tres-años-hiperactivo-que-no-se-quiere-ir-a-dormir-ni-loco.
Y todo eso, sin ver a mi marío desde hace más de 24 horas. El pobre se ha pasado el fin de semana friendo patatas Matutano. Bueno, programando los robots que hacen que salgan en su punto. Y, por lo visto, ha sido complicao… Acordaos de eso cuando os zampéis un paquetito.
Y mi ginecólogo que no comprende como pierdo peso en lugar de ganarlo…
En fin, la embarazada barrigona, pero menguante, se despide de momento. Lo que quede de mí, igual se pasa por aquí esta noche.
O no.
Amor, te espero en la próxima Viernes, 4 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Espiritual, Mujer, Ser humano.28 comments
Hace unos años que empecé a creer en la reencarnación. En mi otro blog conté las experiencias que me llevaron a ese convencimiento.
Hoy no quiero hablar de eso, sino detenerme en algo curioso que me pasa últimamente. No sé si se debe al embarazo, que me ha vuelto más sensible, pero es como si, una parte de mí, reconociera entre la multitud a personas con las que tuve una relación cercana en otra vida. Naturalmente, no llego a la precisión del vidente capaz de reconstruir las circunstancias del encuentro anterior, visualizando los papeles que cada cual desempeñaba en esa ocasión (aspecto físico, edades relativas, relación que nos unía, etc.).
Esa imprecisión, a veces, me mata, lo reconozco. Quisiera saber más. A lo máximo que llego es a una especie de flashback durante el sueño, que me puede dar alguna pista, pero rara vez me sucede. Tendría que hacer hipnosis regresiva para acceder a esos recuerdos situados más allá de donde habitualmente llega mi memoria.
No por no creer en estas cosas, dejan de sentirse. Incluso los más escépticos habréis experimentado esa sensación de “conocer de siempre” a un extraño o de haber estado antes en una situación similar a la que estáis viviendo. La forma en que se etiquete esa vivencia es lo de menos. Lo que no sé si habéis sentido es lo que yo llamo un “desajuste temporal”.
Se produce cuando te cruzas con alguien y no puedes evitar pensar “ay, si nos hubiéramos conocido cuando yo tenía diez años menos”. O veinte más. Es como si esa persona y tú hubiérais quedado en veros en el futuro, aunque no lo recordéis, pero cada cual hubiera tomado un tren de diferente velocidad para acudir al encuentro. Quien llega antes, hace su vida, se enamora, forma una familia… El otro aparece cuando ya no hay lugar para él. En algún momento, os miráis y sentís que tendríais que deciros algo, pero no sabéis el qué. Notáis algo muy fuerte e inexplicable que os une y podéis llegar a descubrir que vuestras vidas tienen paralelismos sorprendentes, como si hubieran estado encaminadas desde el principio en el mismo sentido, aunque no debidamente sincronizadas.
Yo creo que algo así es lo que está por detrás de algunos de los grandes amores que nadie entiende por la gran diferencia de edades. No todos se conforman cuando descubren que la vida les ha hecho una jugada. Hay personas dispuestas a luchar para que ni el acné juvenil, ni unas patas de gallo, se interpongan en la felicidad de dos seres predestinados a amarse descontrolada e inevitablemente. Sin importar el qué dirán.
Yo no llego a tanto. Es más, tengo claro que en esta reencarnación no me tocaba estar con el hombre ideal, ese que te complementa al 100%. Necesito algunos ajustes antes de estar lista para eso. Por suerte, he sabido atraer a buenos compañeros de viaje, que me han ayudado, y me ayudan cada día, a crecer y desarrollarme como ser humano.
Entre tanto, si algún día me cruzo con mi alma gemela, no pienso retenerle; soy feliz con mi vida actual. Pero tampoco me pienso quedar sin hacer nada, ya me conocéis. Antes de dejarle marchar, intentaré propiciar situaciones que le permitan reconocerme. A ver si así, pa la próxima, nos coordinamos mejor…
Llueve Martes, 1 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Espiritual, Madre.9 comments
Llueve abundantemente en un martes festivo, que parece domingo. Paulo no está. Alejandro duerme la siesta en el sofá.
Mientras escucho el rítmico compás de la lluvia en el balcón, me quedo mirando a mi niño, mientras me pregunto qué ocurrió hace un par de horas. Será capaz de leerme el pensamiento?
Yo tenía en la mano una taza que me regaló la hermana de mi padre. No recuerdo cuándo, pero tuvo que ser cuando él era un bebé. No me suena haberlo mencionado nunca delante de él. Hoy la cogí y me preguntó “qué es eso?”. “Una taza de Papá Noel”, le dije, mientras pensaba, “qué de tiempo sin verla, cuándo me la dio mi tía?” Entonces Alex me miró y me dijo “Ah, es la taza de la tita Lola?”…










"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".
Eugenio Trias, filósofo.