Felicidad Jueves, 31 Mayo, 2007
Posted by aliycia in Buena amiga, Embarazada, Profesora, Soñadora.trackback
Santarém. 23:30. Restaurante típico ribatejano con ambiente taurino y un aroma inconfundible, en el que se mezclan el olor del buen vino, del queso curado y los embutidos caseros. En una de las pequeñas salas que lo componen, dieciocho personas charlan animadamente tras el café, ya con las barrigas llenas y apurando los licores artesanales con que la casa suele obsequiar a sus clientes: licor de poleo, de menta, de leche, de miel, de almendras…
A las conversaciones con los vecinos más próximos, se unen los comentarios, bromas y desafíos que, en voz alta y entre risas, se lanzan de una punta a otra la mesa. A la jefa, a la recién casada, al alumno tímido, a la profe de alemán, a la preñá… Las carcajadas se suceden y hasta hay quien se lance a cantar, sin vergüenza, por muy desafinado que suene. El idioma es lo de menos: inglés, portugués, español, se entrelazan armoniosamente.
Para mi sorpresa, una de mis alumnas, abogada, se levanta dispuesta a lanzar un elocuente discurso en nombre de la clase y de mis compañeros de trabajo, presentes y ausentes. Tras declarar su alegría por haber conocido a alguien como yo y decir que me sienten ya parte de la familia, invita a todos a brindar por mí y por mi hija, por que todo vaya bien en Sevilla y pronto nos reencontremos.
Fue emocionante. Para colmo, aquello vino rematado con un ramo de flores precioso, de su jardín, y una bolsita rosa llena de sorpresas, regalo de todos: ropita y otras cosas para la canastilla de mi niña, todo en rosa y blanco y bordado con su nombre, “Ines” sin nada sobre la “e”, para que se leyese igual en español (Inés) y en portugués (Inês).
Llegó mi turno de hacer el brindis. En los segundos que pasaron mientras me levantaba y escogía las palabras que iba a decir, recorrí con la mirada a las personas que me rodeaban, venidas de tantos países diferentes. Pensé en cuánto me gustaba formar parte de un grupo así, tan variado y, al mismo tiempo, tan unido, por unos lazos que iban más allá de las cuatro paredes de la academia. Pensé en el privilegio que era trabajar en algo que te gusta, con personas con las que puedes aprender tanto y que, encima, te devuelven multiplicado todo lo bueno que les das. Pensé en lo feliz que sería viendo a mis hijos crecer en ese ambiente sin fronteras.
Fue inevitable recordar la reacción de mi jefa, cuando dos meses después de empezar a trabajar para ella, tuve que confesarle que me había quedado embarazada. Me dejó boquiabierta cuando le quitó importancia a algo que consideró pasajero, dejándome claro que tenía ambiciosos planes para mí a largo plazo. Darle a alguien tan maltratado como yo en mi anterior empleo, ese voto de confianza, expresado verbalmente y mirándote a los ojos, fue un regalo inesperado que nunca acabaré de agradecerle, ya que marcó el fin de una etapa negra de mi vida y el renacer de lo mejor de mí.
Era difícil sintetizar en pocas palabras todo aquel cúmulo de emociones, todo lo vivido durante el curso, mis sentimientos hacia cada una de las personas que me miraban expectantes. Emocionada, sólo logré decir que tras unos años muy duros, ahora me sentía profundamente feliz, porque sabía que, finalmente, había encontrado mi sitio. Les di las gracias a todos por ello y volvimos a brindar. Fue algo inolvidable.
La noche se remató con besos, abrazos y promesas de que enviaría fotos de la niña en cuanto naciera. Mientras algunas de mis compañeras organizaban el próximo encuentro del grupo, una comilona que me perderé, se me ocurrió invitarlas a venir a casa, tras mi vuelta. La excusa era que conocieran a Inés. La realidad, que estaba deseando compartir con ellas mi mundo; recibirlas en mi jardín, lleno de velitas, habiendo preparado un buffet que disfrutaríamos bajo las estrellas, me pareció, de repente, un plan maravilloso, un sueño hecho realidad. No quería que la baja maternal fuera, otra vez, ese tiempo de soledad que viví tras tener a Alejandro. No quería desconectarme de mi nueva vida, que adoro.
Imposible hacerlo, de todos modos. No dejo de pensar en el después, en todo lo que quiero hacer el año que viene. Sobre todo, después de escuchar las propuestas de Eduarda, la directora, justo antes de que nos despidiéramos. Entre otras cosas, quiere que sea la pionera del e-learning en la academia. Que me forme e informe, que le pida lo que necesite para formar grupos de enseñanza de idiomas on-line. Pensando, sobre todo, en el mercado empresarial.
Así que llevo desde anoche con la cabeza a rebosar de ideas, proyectos e ilusiones. Personales y profesionales.
Ah, y que sepáis que lo de mi Mitsubishi Colt, parece que también va “pa’lante”. Si no, al tiempo…
Como para poner en duda aquello de que los niños vienen con un pan debajo del brazo. Inés no trae un pan, viene con la panadería a cuestas.
"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".
Eugenio Trias, filósofo.
No es que Inés venga con un pan debajo del brazo es que su madre venía con estos parabienes de serie (como el coche que pronto recibirás). Esperemos que Inés tenga la misma serie completita de su madre para derrochar amor y felicidad allá donde vaya. Te enviaré mi número de teléfono por correo que yo también quiero una foto de Inés cuando nazca, besos preciosa.
por lo que he podido leer en tus blogs, desde hace casi 1 año, no es por el embarazo , es solo por ti, por todo lo que has sembrado este tiempo, al fin la vida te devuelve parte de lo que te mereces, me alegro un monton y espero ver fotos por aqui cuando llegue el momento, un besote
Ays, cuanta felicidad en un sólo post
Me das mucha envidia, trabajas en algo en lo que yo querría (estudiante de 4º de Pedagogía
) y me encanta todo el tema de e-learning… ays, mucha suerte para tu proyecto.
Y sobre todo mucha suerte para el nacimiento de tu bebé, te mandaré una caja de bombones vía inet
Me encanta verte tan optimista y tan ilusionada. Yo también he trabajado en la enseñanza on-line. Fui durante dos años tutora, para toda España, de una asignatura de Historia Antigua. Lo tuve que dejar por exceso de trabajo, porque al mismo tiempo tenía mi trabajo de siempre, pero me gustaba mucho.
Yo ahora mismo, si miro para delante, tengo un poco de miedo, porque se me avecinan cambios importantes y no sé cómo va a terminar todo. A ver si tienes una corazonada, como te ha pasado otras veces, y me la cuentas. Necesito todo el optimismo que me puedan aportar.
Enhorabuena. Me gusta sentirte así de feliz, tan eufórica. Así eres tú. Una mujer de extremos. Disfruta de estos momentos. Sé feliz, “es una orden”. Espero vernos pronto. Si quieres ver a Jose ahora está más libre.
Besos. ILYFE.
“Una mujer de extremos” Eso soy yo, sí señor. Se nota quién me conoce bien…
Claro que nos veremos. Tengo un mes por delante antes de geminarme y tengo que aprovecharlo para salir y hacer todo eso que será más difícil cuando me convierta en la cansada mitad de un dúo inseparable. Además, que quiero ver cómo va vuestro embarazo.
A mis chicas, pues qué deciros. Que gracias. Que hago extensivo mi discurso a este rinconcito de la web y a las personas que lo visitan.
En cuanto a Koti… experiencia en el tema? Ya me lo estás contando TODO, profe.
Y mi corazonada es que pronto te librarás de esos miedos y recuperarás las riendas de tu vida, porque no hay nada que temer. Además, que tú eres una mujer capaz de enfrentarte a lo que sea y salir victoriosa. Tienes recursos de sobra. Los que venían de serie, como dice Ama, y los extras conseguidos a lo largo de una vida bien vivida.