Estoy reunida Viernes, 31 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Familiar.8 comments
Voy a estar muy ocupada durante un par de semanas. Tengo algunos asuntos pendientes con un jamón de pata negra, un grupo incorregible de boquerones y las inigualables croquetas de mi madre… Y eso es sólo para empezar… Vamos, que tengo visitas y me voy a poner púa.
Marchando una ración extra de caprichitos !! Y de postre, muchos mimos.
No hay nada más lindo que la familia unida.
Familia unida
Rehabilitación, yes, yes, yes Miércoles, 29 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Bailona, Cantarina, Ser humano.4 comments
Hace unos días, me topé en el cable con una de las mejores canciones que he oído en los últimos tiempos. Soul del bueno. No me quedé con el nombre del tema, pero ayer reconocí a la cantante en la foto que ilustraba una triste noticia. Esa forma de maquillarse los ojos es imposible de olvidar.
Se llama Amy Winehouse, tiene 23 años y una voz increíble. Pero es adicta a las drogas. La letra de Rehab no miente: también alcohólica. Su apellido parece una extraña premonición. Será necesario pasar por todo eso para cantar así?
Más datos sobre ella, aquí; desplegados, eso sí, con algo de mala leche. Recomiendo un paseo por sus videoclips de la mano de You Tube.
Gracias, Agente Martes, 28 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Esposa.8 comments
Desde que conocí a Paulo, hace ocho años, he intentado en vano convencerle de que debía moderarse al pisar el acelerador. Comprendo que, con un buen coche, silencioso, uno puede despistarse y, en una recta cuesta abajo de una buena autopista, ponerse a 150 sin darse apenas cuenta. Pero que te pase eso con frecuencia, sin cuesta, ni ná, no es normal. Incluso en ese caso, coño, que para eso están el sentido común y el freno.
Más allá del respeto a la ley, saltarse a la torera las normas de tráfico supone una falta de respeto por los demás, comenzando por los otros ocupantes del coche. Yo no me acuerdo de haberle firmado ningún documento a mi esposo donde le autorizase a poner en juego tan alegremente mi vida y, mucho menos, la de nuestros hijos.
Pero ese tipo de argumentos no sirven con él. Le parecen exagerados, melodramáticos e, incluso, agoreros (no, si encima voy a tener yo la culpa, si pasa algo…). En resumen, que por un oído le entran y por otro le salen.
En mi opinión, la raíz del problema está en que, aunque no lo reconozca, está convencido de que las normas de tráfico son subjetivas; sirven de orientación, pero tú tienes la última palabra. Por ejemplo, al conductor de un Ferrari, cómo se le va a exigir que vaya a 50 km/h; sería humillante, para eso se habría comprado un Panda. Y que sí, que vale, que en tal sitio hay que ir a tantos por hora, pero que si te ves bien, no hay mucho tráfico, no llueve, tienes 20 años de carné y un coche nuevo, por qué no dejarse de mariconadas e ir a una velocidad “decente”.Que el tiempo es oro!
Qué decir si de lo que se trata es del camino que Paulo hace toditos los días para ir al trabajo? Ahí él ya actúa directamente como si se hubiera ganado a pulso una tarjeta de cliente VIP, respetada por los radares y los agentes de tráfico. Ahí se siente con el derecho a exigir a los demás, “esos lentorros”, que se echen a un lado y le dejen paso. ”Que la carretera no es para pasear”.
Pues la fantasía se le ha venido hoy abajo. Después de tantos años mirando asustada el cuentaquilómetros e intentando inútilmente frenarle con el aviso de que podía venir el lobo… el lobo por fin ha aparecido. Y le ha clavado 120 euros del ala por ir, nada más y nada menos que…………. a 90, juajuajua…
Creo que con el dolor de cartera que le ha provocado el encuentro, justo a fin de mes, por fin podré respirar tranquila una temporadita.
Vuelo con destino Frankfurt Lunes, 27 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Buena amiga, Espiritual, Familiar, Optimista.5 comments
Mi reincorporación a la vida “normal” continúa. Hoy hemos salido a cenar con una pareja amiga y su hijo de cuatro años. No los veíamos desde el pasado invierno, cuando se trasladaron al extranjero. Están por aquí de vacaciones.
Él ya trabajaba a las órdenes de Paulo en aquellos lejanos tiempos en que ambos eran dos jóvenes solteros y sin compromiso. Con el pasar de los años, se ennoviaron, se casaron y fueron padres. Su mujer y yo nos hicimos amigas. Se volvió una tradición el que nos reuniéramos, en compañía de otra pareja, para celebrar juntos momentos clave de nuestras vidas.
Cuando la empresa común cerró sus puertas en Portugal, justo antes de Navidad, cada cual siguió un camino diferente. Ellos aceptaron la oferta de mantener el puesto de trabajo, pero en una fábrica alemana. Cerraron su casa aquí y se lanzaron a la aventura de la emigración sin conocer a nadie en el destino, ni saber una palabra de alemán.
Yo sí lo hablaba y la oferta era tentadora, pero no quisimos privar a nuestro hijo del contacto con la familia, sobre todo, con sus abuelos (y viceversa). La distancia que nos separaba ya resultaba suficientemente dura. Y eso que aún no sabíamos lo de mi segundo embarazo. Además, estábamos endeudados hasta las cejas y la opción B (indemnización) nos ofrecía la posibilidad de salir del agujero y volver a empezar. Mi marido tenía un buen empleo esperándole en otra multinacional y yo estaba iniciando una nueva carrera profesional bastante prometedora.
De mis peripecias y las de mi familia desde finales del año pasado he dado cumplida cuenta en este blog . Estaba ansiosa por saber cómo le había ido a la otra parte.
Nos esperaban dentro del restaurante. A los saludos iniciales y las muestras de alegría por vernos de nuevo, les siguió, ya en la mesa, un intenso y acelerado intercambio de experiencias vividas, emociones y confidencias. El balance final, en ambos casos, era bastante positivo, esperanzador. Así que brindamos con vinho verde por nuestras nuevas vidas y proyectos.
Yo no bebía alcóhol desde hacía más de nueve meses. Por el embarazo y la lactancia. Pero la ocasión lo merecía. Es lo bueno de no dar sólo teta. Que, de vez en cuando, puedes saltarte las restricciones a la torera y hacer una diablura. Biberón doble al canto. Y punto.
Nos despedimos de nuestros amigos con la promesa de devolverles la visita antes de que Inés cumpliera los dos años (límite de edad para viajar gratis en avión). No sé cómo lo haremos. No nadamos en la abundancia. Ni de tiempo, ni de dinero. Pero tampoco sabía cómo podría encontrar un trabajo por aquí que me gustase y que fuera compatible con mi vida familiar. No tuve que buscarlo; me lo ofrecieron. Ni cómo conseguiría, con mi sueldo, comprarme el coche negro y con aire acondicionado con que soñaba. Lo tengo aparcado en la puerta. Y mucho menos, si conseguiría tener la familia que idealicé hace años: primero un niño y luego una niña, con una diferencia de tres años. Dos embarazos imprevistos y bingo! Ni que lo hubiera programado.
Querer es poder. Así que, sois testigos: antes de julio de 2009 viajaremos a Alemania; a Frankfurt esta vez. Ahora sólo hay que dejar que el Universo se las ingenie para hacer mi deseo realidad.
Baby Spa Ali & Cia Sábado, 25 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Madre, Payasita.5 comments
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Con los cinco sentidos Sábado, 25 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Esposa, Familiar, Madre, Optimista, Ser humano.2 comments
Hoy me he despertado con un susurro y el sabor de un beso. Mi marido se iba a trabajar, Escuché su despedida con los ojos medio cerrados, adormilada. Otros sonidos me harían volver en mí, algo más tarde: un trueno en la distancia, la voz de mi hijo en su cama, hablando (hasta) en sueños, y un gemidito de mi hija, acurrucada a mi lado. Acaricié su cuerpo menudo y le ofrecí mi pecho. Se aferró a él hambrienta.
Un suave olor a tierra mojada se colaba por los agujeritos de la persiana. “Un día de lluvia en pleno agosto -pensé- Un regalo para los sentidos y para un jardín muerto de sed.”
Es sábado por la mañana. He dormido bien. Ya no me siento una zombie. Puedo disfrutar, de nuevo, de las pequeñas cosas. Dicen que esa es la clave de la felicidad.
En este momento, la verdad, lo que me pide el cuerpo a gritos es pan caliente y un aromático café.
Buenos días a todos. Quien quiera desayunar, que levante la mano. Qué os pongo?
Viernes al sol Sábado, 25 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Esposa, Familiar, Independiente, Madre, Mujer.1 comment so far
Decía un médico que la cuarentena debía durar 40 días, pero también 40 noches. Se trata de un tiempo necesario de pausa en la relación hombre-mujer, en el que las heridas deben cicatrizar, el cuerpo de la mujer recuperarse y el recién nacido ser el centro de las atenciones. En el caso de Inés, esa exclusividad ha sido imprescindible, ya que la única forma de aliviar sus dolores de barriguita y ayudarla a dormir ha sido tenerla en brazos, literalmente, día y noche, durante semanas.
Hace unos días, coincidiendo con el final de mi cuarentena, empecé a notar algunos cambios en mi hija. De repente, su desgarrado llanto, su pataleo impotente, su búsqueda desesperada de consuelo en mi pecho, todo desapareció. Comenzó a portarse como un bebé de libro. Cada vez que comía, dos o tres horitas de descanso en su cunita. O despierta en la silla, sin protestar. Por la madrugada, hasta cuatro o cinco horas seguidas de sueño.
Nadie que no haya vivido el calvario que yo he pasado puede imaginarse lo que supone ganar, de repente, unas cuantas horas de libertad personal. Un tiempo extra para dormir, para disfrutar del silencio, para dedicarle unos mimos extras al principito destronado y tener un atisbo de intimidad marital. Tiempo para cocinar algo más que comida rápida, para actualizar tu blog, para ordenar tus cosas y meterle mano de una vez a la larga lista de “tareas pendientes que sólo puedes hacer tú”.
Por ejemplo, con el frío de la semana pasada me había entrado el miedo en el cuerpo: pronto se acabaría el verano y yo lo habría dejado escapar sin disfrutarlo mínimamente. Así que hoy (ayer ya, en realidad), que hacía buen tiempo, decidí que pasaríamos el día en el jardín. Estaba que daba pena. Hojas secas por todos lados, malas hierbas y mis plantas pidiendo agua, poda y abono a gritos. Aparqué a Inés en la entrada de casa y Alex y yo nos pusimos manos a la obra.
Evidentemente, queda mucho por hacer. Pero me ha sabido a gloria ese solecito que hemos tomado. El ejercicio físico. Las risas de mi niño en el columpio que le improvisé. Las charlas con los vecinos que pasaban. El pelito de mi niña acariciado por la brisa. Su despertar a un nuevo mundo.
Así que aquí estoy, en forma, a las dos de la madrugada. Desocupada, algo que me parece raro. Celebrando en soledad el haber sobrevivido a muchas cosas. A los entuertos, al recuerdo traumático del parto, al escozor de los puntos, a la lactancia 24 horas, al miedo porque mi hija no dejaba de perder peso, a los biberones de madrugada, a los cólicos del lactante, a la soledad en la cama de matrimonio, a los celos del primogénito, a su vuelta al pañal, al agotamiento físico y psicológico.
He recargado mis pilas al sol y me siento, no sé cómo explicarlo, de vuelta a la vida.
Ayer, de repente Jueves, 23 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Carnal, Esposa, Familiar, Madre, Mujer, Optimista.3 comments
Ayer por la noche se produjo algo más insólito que la más insólita de las conjunciones estelares: mis dos hijos, que son los que menos duermen del mundo mundial, se quedaron fritos a la vez, coincidiendo, además, con uno de esos escasos momentos en que el papá está en casa.
Tras varias semanas, veinticuatro horas al servicio de dos críos, a cual más agotador, cambiando pañales y recogiendo pipís escapados, dando teta a troche y moche, preparando almuerzos y biberones con una mano, arreglando estropicios mil y respondiendo a centenas de preguntas surrealistas… Sin tiempo pa’ peinarme, ni pa’ comer, ni pa’ ir al cuarto de baño; mucho menos para extender mi vida social a un tercer ser vivo: animal, planta o marido…
Tras todo eso, ayer, de repente, se hizo el silencio en casa. Fue un momento increíble, mágico, que me permitió despertar y extender mi mirada más allá del microcosmos en el que andaba inmersa.
Entonces, te vi. Estabas en la cocina, de espaldas, acabando de preparar la cena. Me acerqué sigilosamente a ti, pegué mi cuerpo al tuyo y te besé en el cuello. “Mmmm… ya se ha acabado la cuarentena?” preguntaste. “No -te respondí- todavía no, pero como no sé cuántos segundos va a durar esta paz, quería aprovecharlos”. Sonreíste. Nos abrazamos despacito y nos besamos como dos viejos amantes.
El llanto explosivo de nuestra niña le plantó un inesperado “the end” a la escenita romántica. Antes de salir corriendo para calmarla, te miré triste, como disculpándome. Tú me respondiste con un gesto de comprensión: ”Ve, anda. Y… hasta pronto“.
Y así continuamos: viviendo bajo el mismo techo, pero con horarios cruzados y responsabilidades absorbentes, más que compartidas, repartidas. Dando lo máximo, cada cual en su área, para superar esta dura fase. Demasiado cansados, en este momento, para pensar en otra cosa que no sea el trabajo, la casa o los hijos. Para pensar en la pareja.
Pero todo llegará. Mucho antes que cuando nació Alejandro. Aquello sí que fue duro. Una Siberia sentimental. Tú y yo, en el mismo dormitorio, pero a miles de quilómetros de distancia.
Ahora todo (o casi todo) es diferente y pronto podremos (y querremos) robarle unos minutos al día sólo para nosotros. En Septiembre. Falta poco.
Almejas al estilo “Bulhão Pato” Martes, 21 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Familiar.3 comments
Ingredientes para 4 personas
1 kg de almejas, 2 cucharadas de aceite, 2 dientes de ajo, 1 limón, cilantro, sal y pimienta
Se dejan las almejas unas horas en agua fría con bastante sal para que vayan soltando la arena. Conviene cambiar el agua de vez en cuando. Se calienta el aceite y se fríen ligeramente los ajos picados. Pasado un par de minutos, se añaden las almejas y el cilantro picado, que condimentamos con sal y pimienta. Se tapa el recipiente para que se vayan abriendo. Se remueven de vez en cuando. Cuando están todas abiertas, se riegan con el zumo de medio limón. Se sirven con la otra mitad del limón cortada en cuartos.
Este plato es bastante habitual en los restaurantes portugueses, aunque con algunas variantes, tanto en el tipo de almejas, como en los añadidos. No se conoce por el nombre de su creador, sino por el del poeta portugués al que le encantaba y siempre se lo pedía. Para mí, es un sine qua non cuando me acerco a la costa.
El domingo, sin ir más lejos, me dio el pronto ese de ver el mar, que me da de vez en cuando, y le propuse a Paulo una escapada rápida antes de que se acabase el verano. Dicho y hecho. Después de almorzar, cargamos el coche con cubitos y palas, bañadores y toallas (para los chicos, que nosotras no catamos este año ni una ola); nos pusimos las gafas de sol y partimos hacia una playa cercana con hambre atrasada de arena y brisa marina.
Lo que encontramos fue una contundente bandera roja casi arrancada por el viento huracanado y un oleaje que daba miedo. Y algo peor: 18 grados. Joder, 18 grados en pleno agosto, cuando, a tan sólo una hora de distancia, estábamos alrededor de los 30. Queríamos que a los niños les diera el aire pero es que, por poco, salen volando, jajaja…
Al menos fue una tarde diferente. Callejeamos por el pueblo y tuvo su gracia. Además, que aunque los elementos se pusieran en nuestra contra, la excursión quedó plenamente amortizada gracias a la gloriosa racioncita de amêijoas à Bulhão Pato que nos metimos entre pecho y espalda antes de volver a casa.
Claro que, para almejas ricas-ricas, las que prepara mi madre cada sábado para comerlas entre todos viendo el partido, una peli o lo que sea (que es lo de menos). Más pequeñas, con vino en lugar de limón, perejil y un poco de harina para espesar la salsa. Al lado, un cesto lleno de pan para ir haciendo barquitos.
Mientras yo estaba en el hospital, Alejandro fue iniciado en ese ritual familiar por su padrino y sus abuelos ; hoy es un experto comedor de “bichitos” y moja la salsa como nadie. Mala cosa. Por lo de la competencia. Uno más para repartir la ración. Si una se despista un poco, te deja el plato limpio, el muy…
Una de Forges Sábado, 18 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Esposa, Madre, Payasita.5 comments

Que noooo, que mi intención no es insinuar nada en relación a la colaboración en las tareas domésticas de mi marío (de ese peliagudo temita ya hablaremos otro día). Simplemente quería dejar constancia de cómo había sido mi sábado y, en fin, que “más vale una imagen…”
Po zi, tal cual la señora de Forges, oiga… Inés, que anda mal de la barriga y sólo se consuela y se duerme estando en brazos… Los míos, el 90% del tiempo. Día y noche. Mismamente, mientras escribo estas líneas. Agotaíta estoy, ayyyy……….
Queréis saber lo que de verdad, de verdad, me pide el cuerpo en este momento?….

Po ezo. Quedarme solita en casa y fundirme con el sofá. Sin niño saltando encima, ni niña enchufá a la teta.
PD: Chistes de Forges tomados de la web de El País. Espero que no les moleste…
Se busca Viernes, 17 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Conductora, Payasita.7 comments
Aquí está. Se me cae la babita sólo con mirarlo. (Aclaro que en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, me refiero al coche y no al mini-disc-joquey-chupa-cámara que se ha colado en la foto).
Me encanta conducirlo, es tan suave, tan silencioso, tan negro y brillante, tan…, tan…
PERO QUÉ ES ESTOOOOOOOOOOOOOOOOO??????
NO ME LO PUEDO CREER!!!!
SE BUSCA
VIVA O MUERTA
a la puta paloma que ha osado
cagarse en mi coche nuevoooo!!!!
Inés: un mes Jueves, 16 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Madre.9 comments
Un mes. Uf, hago memoria, recuerdo los preludios del parto y aún siento escalofríos. Vulnerabilidad y exposición extremas, inquietud, impaciencia, dolor, dolor, DOLOR… Imposible olvidar aquel desgarro interminable, eterno, de mis entrañas a tu paso. En la recta final llegué a perder el control. Ya no pensaba en ti, sólo en mí. Lloré, grité, imploré al personal médico que aquella tortura acabase de una vez.
Y acabó. Cuando te pusieron sobre mi vientre, el calvario quedó atrás. Entre mis piernas abiertas, una doctora y una enfermera seguían su labor, intentando reparar, en lo posible, los desperfectos sufridos. Apenas presté atención a la incómoda sesión de corte y costura. Mis ojos estaban clavados en ti y así me pasé los primeros días: recreándome en cada detalle de tu cuerpecito perfecto, rastreando tus semejanzas y diferencias con Alex, sonriendo ante tu sorprendente mata de pelo oscuro. Oliendo tu cabecita. Enamorándome de ti.
Me siento orgullosa de que lo primero que hiciéramos juntas, como madre e hija, fuera regalarle vida a un niño enfermo. Tú, morenita mía, también nos has dado una vida nueva a todos los que te rodeamos. Sobre todo, a tus padres, a tus abuelos y a tu herrmano. Nuestra familia ha tenido que reinventarse.
Ha sido un mes largo, intenso, cuyos sinsabores aún cargo sobre los hombros. Como compensación, también he gozado de los mejores momentos de tu, aún, cortita vida. Los he descrito todos con lujo de detalles en esas entradas, escritas en mi mente, que nunca llegaré a publicar por falta de tiempo.
Resumiendo, que aunque me des muy malas noches y me tengas hecha polvo, te quiero ya con toda mi alma.
Felicidades por ese primer mes, princesa.
Que cumplas muuuuuuuuuuchos más.
(Y a ver si te duermes de una p…….. vez, que son las 4 de la mañana!!)
Rialiti chou Miércoles, 15 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Madre, Payasita.4 comments
Después de Gran Hermano y Supervivientes,
llega a sus pantallas una nueva modalidad de reality show.
Una concursante, una casa, dos mutantes
1) Alex, alias Huracán:
Un ángel rubio de tres años, amoroso e inteligente, que se transforma en un verdadero monstruíto cuando se enfada; preguntón, caprichoso, incansable, exigente, pesado, mosqueón, especialista en lanzamiento al suelo de platos llenos de comida. Su arma secreta: una frase hipnotizadora, “Mamá, te quiero mucho”, cuyo efecto subyugador se ve incrementado por una irresistible mirada de adoración y un besito.
2) Inés, alias Piraña:
Una preciosa recién nacida, aparentemente inofensiva, que comienza robándote el corazón, para luego clavarte sus uñas, agotándote y esclavizándote con su hambre insaciable y su llanto quemaneuronas. Su arma secreta: un gemidito enternecedor al llorar, cuando la coges en brazos, que anula tu voluntad y te hace someterte sin dudarlo a sus exigencias.
Numerosas pruebas, como el cambio de pañal en tiempo record (para evitar un nuevo estallido llorón), la realización de comida y tareas domésticas con una sola mano (teniendo la otra ocupada en tareas como sostener al bebé mientras mama o limpiarle el culete al peque y vaciar su escupidera) o, la más dura, la prueba de resistencia, en la que, a lo largo de numerosas madrugadas, se encadenan las rabietas y los mil y un trucos del mayor por no querer ir a la cama, con las insoportables crisis de llanto nocturnas de la lactante, reclamando a voz en grito teta, biberón, brazos, alivio para los gases, ayuda para dormir, chupe, una solución para su peque-estrés o vete a saber qué.
Siga los esfuerzos de la concursante para hacerle frente al día a día sin desfallecer. Saldrá ilesa de este menach a truá?
No deje de participar con sus comentarios.
(precio del mensaje: 0,60 €; es que hay que pagar el coche…).
Precioso? (=”Kalos”) Miércoles, 8 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Conductora.10 comments
Dicen que para que algo nuevo entre en tu vida, tienes antes que deshacerte de algo viejo. Por eso, intenté quitarme de encima mi cutre-Peugeot rojo (vía Plan Renove, versión portuguesa). Era un buen negocio; al comprar un coche nuevo, me habrían dado por él más de lo que me había costado. Pero hubiera tardado semanas y mis niños y yo necesitábamos un medio de transporte propio urgentemente. Así que ahí sigue aparcado, en espera de una batería y un comprador.
No obstante, es verdad que el camino hacia mi nuevo buga se allanó cuando decidí bajarme del burro y serle infiel a mi amor a primera vista: un reluciente Mitsubishi Colt negro.
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Había muy pocos en el mercado nacional de coches usados y con los impuestos se ponían por las nubes. Mi pasión se había convertido en el mayor obstáculo para conseguir tener algún día un coche decente.
Siguiendo el consejo de mi marido, empecé a echarle el ojo a otros modelos más asequibles y entonces me crucé con el Chevrolet Kalos (también negro, fácil de aparcar pero espacioso y altito, y con aire acondicionado). Recién salido de fábrica y gracias a una serie de privilegios para ex-empleados de la General Motors, nos salía 3000 euros más barato que un Colt de segunda mano. Así que dicho y hecho. La semana pasada lo encargamos.
Me lo acaban de traer, pero aún no he podido probarlo. Estoy sola en casa con los niños, que apenas me dejan respirar. Y tengo que hacerme con él antes de atreverme a dar una vuelta con ellos. Así que me limito a observarlo, curiosa, desde la ventana de la cocina, como a un desconocido que sabes que será muy importante en tu vida.

Intento bloquear las comparaciones (“el otro que me gustaba era más bonito”, “mayor”, “más original”, etc.). Aunque el nuestro haya sido un matrimonio de conveniencia, quiero darle una oportunidad para que se gane mi corazón.
Además, para qué darle más vueltas: que más vale un Kalos en mano que cien Colts volando. O no?
PD: Palabrería aparte, este sueño no se hubiera hecho realidad si hubiera dependido de mi sueldo que, como mucho, dará para pagar la gasolina y los tickets de aparcamiento. GRACIAS, AMOR!!! Sé de sobra a todo lo que renuncias costeando algo que, por mucho que yo insista en que no es para mí, sino para el bienestar y la seguridad de tus hijos, de los que seré una simple chófer, no deja de tener una parte de capricho. Porque otros más baratos (y más de tu gusto) hubieran servido igual, lo sé… Mea culpa. Sorry…
Zombi Viernes, 3 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Esposa, Madre, Payasita.13 comments
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA – Vigésima segunda edición
zombi
(Voz, de or. africano occid.).
1. m. Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad.
2. adj. Atontado, que se comporta como un autómata.
Nueva acepción propuesta:
Puérpera que se arrastra a duras penas por la casa, como resultado de la falta de descanso y de tiempo para comer como Dios manda, por culpa de un bebé precioso, pero que apenas duerme y que se pasa los días y las noches o mamando o llorando o pidiendo brazos, situación agravada por un hijo previo en plenitud de facultades y que reclama a gritos su ración de mimos y cuidados, además de un marido sobrecargado de trabajo, presionado por sus superiores y quemado mentalmente por el stress, al que los desarreglos hormonales de la puérpera, en cuarentena sexual, lo convierten en la cabeza de turco de su frustración, con reproches de los que sólo se libraría si tuviera todo el tiempo del mundo para la familia, un máster en puericultura, un título de masajista y animador infantil, un carácter adorable, un buen humor contagioso, arrebatos románticos y, de paso, un par de buenas tetas, cargaditas de leche para hacer turnos en lo de alimentar al bebé.
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"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".
Eugenio Trias, filósofo.