Ayer, de repente Jueves, 23 Agosto, 2007
Posted by aliycia in Carnal, Esposa, Familiar, Madre, Mujer, Optimista.trackback
Ayer por la noche se produjo algo más insólito que la más insólita de las conjunciones estelares: mis dos hijos, que son los que menos duermen del mundo mundial, se quedaron fritos a la vez, coincidiendo, además, con uno de esos escasos momentos en que el papá está en casa.
Tras varias semanas, veinticuatro horas al servicio de dos críos, a cual más agotador, cambiando pañales y recogiendo pipís escapados, dando teta a troche y moche, preparando almuerzos y biberones con una mano, arreglando estropicios mil y respondiendo a centenas de preguntas surrealistas… Sin tiempo pa’ peinarme, ni pa’ comer, ni pa’ ir al cuarto de baño; mucho menos para extender mi vida social a un tercer ser vivo: animal, planta o marido…
Tras todo eso, ayer, de repente, se hizo el silencio en casa. Fue un momento increíble, mágico, que me permitió despertar y extender mi mirada más allá del microcosmos en el que andaba inmersa.
Entonces, te vi. Estabas en la cocina, de espaldas, acabando de preparar la cena. Me acerqué sigilosamente a ti, pegué mi cuerpo al tuyo y te besé en el cuello. “Mmmm… ya se ha acabado la cuarentena?” preguntaste. “No -te respondí- todavía no, pero como no sé cuántos segundos va a durar esta paz, quería aprovecharlos”. Sonreíste. Nos abrazamos despacito y nos besamos como dos viejos amantes.
El llanto explosivo de nuestra niña le plantó un inesperado “the end” a la escenita romántica. Antes de salir corriendo para calmarla, te miré triste, como disculpándome. Tú me respondiste con un gesto de comprensión: ”Ve, anda. Y… hasta pronto“.
Y así continuamos: viviendo bajo el mismo techo, pero con horarios cruzados y responsabilidades absorbentes, más que compartidas, repartidas. Dando lo máximo, cada cual en su área, para superar esta dura fase. Demasiado cansados, en este momento, para pensar en otra cosa que no sea el trabajo, la casa o los hijos. Para pensar en la pareja.
Pero todo llegará. Mucho antes que cuando nació Alejandro. Aquello sí que fue duro. Una Siberia sentimental. Tú y yo, en el mismo dormitorio, pero a miles de quilómetros de distancia.
Ahora todo (o casi todo) es diferente y pronto podremos (y querremos) robarle unos minutos al día sólo para nosotros. En Septiembre. Falta poco.
"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".
Eugenio Trias, filósofo.
Mmmm… qué tierno…
Huele bien, se siente bien…
esto… sin comentarios.
(besos, guapetona)
Ays, como reconozco todo eso. Menos mal que siempre nos quedan esos pequeños momentos de libertad
Me ha encantado el post.
Besos