Inventario desordenado de quehaceres recientes Viernes, 28 Septiembre, 2007
Posted by aliycia in Buena amiga, Familiar, Hija, Madre.trackback
Últimamente no me sobra tiempo para dedicárselo al blog. Aún así, continúo con la dichosa manía de escribir mentalmente todo lo que quisiera que quedara aquí registrado en tiempo real. Espero que la tecnología me permita pronto esa inmediatez a la hora de salvaguardar y compartir mis vivencias y pensamientos.
Se me acumulan las experiencias que podrían dar origen a una nueva entrada. Como el nudo en la garganta que sentí hace unos días al ver las primeras lágrimas de mi hija (hasta el segundo o tercer mes, los bebés lloran con los ojos secos). Como nuestra loca escapada a Madrid del pasado fin de semana. Por no hablar de esa ristra de inquietudes íntimas de las que me apetecería en voz baja, pero sin tapujos, sin nada que esconder.
La salud, la mala salud, es uno de los temas estrella de mi entorno, con diversos grados de gravedad. Desde la crisis de asma de Alex al primer resfriado de Inés. Desde las viejas hernias de Paulo a la reluciente pierna escayolada de mi madre. Y el cáncer haciendo mella en personas próximas y arrastrándolas a los quirófanos donde ellas les plantarán cara.
Otro tema estrella: las bodas. De repente, las tengo de todos los colores. La del sábado, en España: improvisada, sencilla y amorosa. La de la semana que viene, en Portugal: familiar, largamente planeada e inesperadamente ensombrecida. Y, en noviembre, cerca de la frontera, la superboda: la de mi hermano “chico” y su novia, con madrina coja incluida. Por cierto, que me faltan ya argumentos para convencerles de que no es buena idea el que alguien tan pequeño y con un carácter tan explosivo como Alejandro se encargue de llevarles las alianzas. Como se le crucen los cables, por el miedo escénico, me lo imagino gritando “Tito, malo” y lanzándolas por los aires.
Sufro por una amiga que ha visto desmoronarse sus proyectos para el futuro por segunda vez en muy poco tiempo.
Intento perdonarme por el mal rato que le he hecho hoy pasar a Inés por culpa de los agujeros de las orejas. Yo, que no me identifico con bautismos, circuncisiones y demás rituales de paso, no sé por qué, sentí de repente que los pendientes que mi madrina le había regalado a mi hija, iban a alinearla definitivamente entre nosotras, las mujeres, no sé.
Me paso el día boquiabierta con los progresos lingüísticos y de razonamiento de mi hijo de tres años. Está empeñado en aprenderlo todo, en comprenderlo todo. Vamos, que te acribilla a preguntas. Me maravilla su empeño en dejar de ser definitivamente un feliz (pero ignorante) bebé.
Para terminar estos apuntes desordenados, puedo confesar y confieso que hoy he recaído en uno de mis vicios más recientes: bajarme mis series preferidas directamente de los EEUU. Estoy tan enganchada que no puedo esperar hasta que los nuevos capítulos lleguen por aquí. Hoy le ha tocado al primero de House, cuarta temporada. Cómo he difrutado… Y lo que promete, mmmm…
"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".
Eugenio Trias, filósofo.
uysssss pero que sexy te pones cuando hablas de tus criaturas
))
besos,
1. ¿por qué se ve la letra tan tan pequeñita???
2. qué ocupada te veo…
3. Lo de los pendientes… yo le puse a la mayor, y lo pasé tan mal con sus llantos (y encima resultó ser alérgica como yo) que la pequeña no ha usado jamás pendientes. cuando sea mayor q se haga todos los agujeros q quiera.
y me voy ya q estoy superocupada (tú me comprendes ¿verdad?)
besos!!
Veo que estás muy distraída, tal vez demasiado. Pero por lo menos hay algunas festolinas a la vista, no todo va a ser trabajo. Cuídate.
Se te nota agobiada; uno se queda con ganas de que cuentes con más detalle tantas cosas que te bailan en la cabeza. Y, bueno, si no te lo digo reviento: no me ha gustado mucho eso de que le hayas agujereado las orejitas a Inés. Y con tu sentimiento atávico-femenil reconozco que me has dejado fuera de juego. Un beso.
Tranquila, mujer, todas hemos pasado por ahí, y precisamente por haberlo hecho tan pequeñitas no conservamos ningún recuerdo. ¿Qué diferencia hay entre los agujeros de los pendientes y los pinchonazos de la vacunas? Ah, sí, que las últimas son necesarias. Vale, me han pillado. Pero seamos francos, los abridores de orejas apenas duelen, y si al final resulta que la niña tiene fobia a agujerearse, al menos le habremos quitado el mal rato de hacerlo de mayor. Seguro que lo ha pasado peor con el resfriado.
Ay, mi niño tampoco quiere ser un bebé; pero aún le falta para salir de ese estatus. No hace ni una semana que cumplió los tres añitos, así que sigo con especial embobamiento los progresos de tu Álex. Por el momento se acaba de escolarizar, y lo lleva mucho mejor de lo que me esperaba (y muchísimo mejor de lo que esperaba su padre, que tenía más pánico al cole que el niño, jejejjeje).
Espero que la salud de todos los que nombras mejore. Muchos besos para toda la familia.