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Navidad, Navidad, dulce Navidad… Jueves, 27 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Emigrante, Esposa, Familiar, Fiel / Infiel, Independiente, Madre.
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Como cada año, los medios de comunicación nos recuerdan una realidad irrefutable: el número de demandas de divorcio se dispara tras las fiestas navideñas. Es comprensible. En general, todos tiramos más para nuestra familia, que para la política. Y el ambiente de paz y amor de estas fechas, en muchos casos, no es más que um simulacro ridículo, impuesto por la costumbre y de escasa duración.

Una, por supuesto, defiende a su familia a muerte. Para mí, mis padres, mis hermanos, mis tíos… son lo mejor del mundo y estoy deseando que me toque el turno, en unos días, para reencontrarme con ellos. 

La Nochebuena y el día de Navidad los pasamos todos los años aquí, en Portugal, con la familia de mi marido. Ellos celebran más esas fechas y a mí, lo que me cuesta de verdad, es estar lejos de los míos en Nochevieja. Es el momento de hacer balance del año, de recordar a los que faltan y de desear con toda el alma seguir estando juntos  el próximo 31 de Diciembre. También me resisto a renunciar a los Reyes; sobre todo ahora, que tengo niños. Aquí la vida vuelve a la normalidad el 2 o el 3 de Enero y yo sentiría que me nos habíamos quedado a medias. Siempre he tenido la suerte de poder pillar unos días extra de vacaciones.

En general, la cosa funciona bien con mi familia política, aunque me siento un poco ajena a tradiciones como el comer bacalao y verduras cocidos en Nochebuena (puajjjj) o esperar la llegada de Papá Noel. Por lo demás, la prima y las tías de Paulo nos tienen a cuerpo de rey. Además de alojarnos, ellas, que dominan la cocina y la repostería tradicional portuguesa, son las que se encargan de todo. Por una parte está muy bien, claro, aunque, por otra, no tanto. A una no le gusta ir de aprovechada, pero es que, ante tanto postre casero, ni me atrevo a contribuir con los que yo suelo consumir: mantecados, polvorones o mazapanes comprados en el súper. Mi roscón de reyes les resulta pobretón.  Tapear lo que se hace en la barbacoa bebiendo una buena manzanilla y no el vino tinto producido en casa, rarísimo, una españolada. De cocinar en horno de leña, yo, ni idea; y menos, pavos monumentales, corderos enteros o faisanes. Soy más bien de pasta, ensaladas,  salteados rápidos y microondas. Y no tengo medios para quedar como una reina invitando a todos a marisquito. Así que, a riesgo de parecer que voy de gorrona, me limito a comer y callar, mientras cuento los días que faltan  para cruzar la frontera y poder dar rienda suelta a mi herencia en términos culturales y gastronómicos.

Este año la Nochebuena ha sido menos pacífica que en otras ocasiones, por culpa de un incidente relativo al momento en que se debían entregar los regalos.  El primo de Álex, de 11 años,  no paraba de hablar de lo que le había pedido a su madre que le comprara. Y, por lo visto, sus padres estaban pensando repetir la escenita en que alguien de la familia (perfectamente reconocible) se viste de Papá Noel y llama a la puerta, después de la misa del gallo, para entregar los regalos (que ya estaban bajo el árbol!!). Cuando mi hijo tenía dos años coló, pero ya hace mucho de eso. Él siempre ha sido muy observador y ya le faltaba poco para empezar a atar cabos. Así que, a las diez de la noche cogí a mis niños, que se caían de sueño, y me los llevé a la cama, contra la voluntad de todos, especialmente de mi suegro. Mi principal intención era preservar la inocencia de Alejandro. Porque, como decía mi abuelo, que era mago, para que haya magia debe haber misterio; si te cuentan el truco, tú pierdes, pierdes algo tan bonito como la ilusión.

Para mi marido no debería de haber sido una novedad. Ya lo habíamos acordado así en casa; le dije que sólo iría con esa condición . Pero allí cedió a la presión familiar (paterna, diría yo) y se puso también en mi contra. De hecho, cerca de la una apareció en el dormitorio intentando despertar a Alejandro, que dormía tan profundamente que ni se enteró. Mi suegro estaba tan loco por ver la reacción de Álex ante su (caro) regalo: una bicicleta, que él ni había pedido, que debió de echar pestes de mí, la española ursurpadora y mandona que se acababa de cargar la tradición familiar. Al día siguiente estuvo bastante agresivo conmigo, como si no me bastase con lo que tuve que aguantarle a Paulo. Y eso que no permití que mi hijo abriera aquel regalo tan grande antes de que llegase su abuelo. En fin, un rasgo de inmadurez; una rabieta tan estúpida como las de su hijo y su nieto cuando se les lleva la contraria, sello de familia. Pero fue molesto y tuve que morderme la lengua para no ceder a mi deseo de ponerle los puntos sobre las íes.

En fin, Navidad, Navidad, dulce Navidad… Me quedo con la carita de Alex por la mañana, al descubrir todo lo que le había traído Papá Noel. Y con saber que a los demás les habían gustado las cosas que busqué, compré y empaqueté primorosamente, en nombre de mi marido. Bueno, mi suegro, simpático él, me dijo que ni había abierto el paquete, un libro precioso para registrar montones de datos sobre la familia paterna de mis hijos; algo que les gustaría tener cuando fuera mayores.  Sin comentarios.

En cuanto a Paulo, caras largas aparte… ni una flor, ni una notita… joder, que yo no soy materialista. Que sé que no hay dinero, que está agobiao porque se va a quedar en paro, que moja poco por razones varias, que está gordo y está perdiendo el pelo… pero joder, que hasta la señora de la limpieza tuvo derecho a un detallito suyo… Pues nada, nasti de plasti, cero patatero. Pa la próxima cojo su tarjeta y me regalo algo. He visto un par de cosas que me gustan en el chino…

En fin, no debo quejarme. Me va a hacer el mejor regalo de todos: llevarnos con mi familia. Me da igual si se quiere volver luego, es que paso. A ver si, con la distancia,  nos echa de menos, recapacita y revisa sus prioridades en la vida. Porque como siga así de mosqueón e intratable, me sumo a la estadística y le digo que no vuelva a recogernos.

Pues eso, que Navidad, Navidad, dulce Navidad… Me voy a hacer las maletas!!!

Lo que quiero esta Navidad Domingo, 23 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Bailona, Cantarina.
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A diferencia de lo que sucede en Portugal, en España, la Navidad se inicia dos días antes, el 22, al ritmo del soniquete monótono de la Lotería. Por tanto, podemos darla ya por inaugurada.

Y si hay una canción que a mí me hace entrar de lleno en el espíritu navideño, es la que sigue. La Carey puede tener sus más y sus menos (lo sé, Rous), pero su voz es prodigiosa. Y este vídeo, que no es el más conocido, me encanta: el look sesentón, la coreografía de las bailarinas (igualita a la mía cada vez que la oigo), la manera de moverse de las gorditas del coro y ella, que sale preciosa.

Gracias por acompañarme, un año más. Todo lo que quiero esta Navidad es que sigáis ahí. Y que nos podamos ayudar mutuamente para que nuestros sueños se hagan realidad.  Os quiero.

FELIZ NAVIDAD

All I Want For Christmas is You

TODO LO QUE QUIERO ESTA NAVIDAD ES A TI

No quiero mucho esta Navidad.
Sólo hay una cosa que necesito.
No me interesan los regalos
Debajo del árbol de Navidad.
Sólo te quiero para mí,
Más de lo que podrías imaginarte.
Haz que mi deseo se haga realidad.
Todo lo que quiero esta Navidad es a ti.

No quiero mucho esta Navidad.
Sólo hay una cosa que necesito.
No me interesan los regalos
Debajo del árbol de Navidad.
No necesito colgar mi media
Allí sobre la chimenea.
Santa Claus no me hará feliz
Con un juguete el día de Navidad.
Sólo te quiero para mí,
Más de lo que podrías imaginarte.
Haz que mi deseo se haga realidad.
Todo lo que quiero esta Navidad es a ti.

A ti, cariño.
No pediré mucho esta Navidad.
Ni siquiera desearé nieve.
Sólo voy a quedarme esperando
Debajo del muérdago.
No haré una lista para enviar
Al Polo Norte para Santa Claus.
Ni siquiera me quedaré despierta para
Escuchar el chasquido de esos renos mágicos.
Porque sólo te quiero aquí esta noche,
Abrazándome bien fuerte.
Qué más puedo hacer?
Cariño, todo lo que quiero esta Navidad es a ti.

Todas las luces están brillando
Tan fuerte en todas partes.
Y el sonido de las risas
De los niños llenan el aire.
Y todos cantan.
Escucho repicar esas campanas de trineo.
Santa no me traerías lo que realmente necesito?
No me traerías por favor a mi amor?
Oh, no quiero mucho esta Navidad.
Esto es todo lo que pido.
Sólo quiero ver a mi amor
De pie justo en la puerta.
Oh, sólo lo quiero para mí,
Más de lo que podrías imaginarte.
Haz que mi deseo se haga realidad.
Cariño, todo lo que quiero esta Navidad es a ti.

Todo lo que quiero esta Navidad es a ti, cariño.

Método anticonceptivo 100% natural Sábado, 22 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Esposa, Madre, Payasita.
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Nenes del Mundo:

Tenéis miedo de que vuestros papás jueguen otra vez a darse besitos y de que un nuevo bebé llorón aterrice en casa, atrayendo todas las atenciones y haciéndose el dueño de lo que era vuestro???

La solución???  

INVASIÓN!!

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05:41. Por fin he cobrao, ao, ao… Sábado, 22 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Espiritual, Familiar, Independiente, Optimista, Sincera, Trabajadora.
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Dios píiiioooo… Qué angustia… Ya tenía el portal de mi banco on-line más visto que la escenita del Rey con Chávez. Y siempre la misma respuesta, aplastante. Saldo disponible: siete eurazos del ala y treinta y cinco céntimos de propina. Un fortunón.

Desde que en Mayo recibí mi último sueldo, he ido estirando al máximo las ayuditas de la familia, el sobrecito del cumpleaños, el subsidio de maternidad que el paupérrimo estado portugués concede (y gracias) a las trabajadoras autónomas, los doscientos euros por los que Paulo se deshizo de mi ex-coche y demás. Inés vino con muchas cosas debajo del brazo (mi Kalos, por ejemplo) pero el cheque de Zapatero, ni lo olimos, por ser residentes en otro estado. En las últimas semanas he sido una auténtica mantenida. Mi cuenta tocó fondo y tuve que tirar de la de mi marido, incluso para mis gastos personales (mi móvil, mi gasolina, mis larguísimas y constantes llamadas a España o mi tinte pal pelo). En mi defensa debo decir que mis dineros van siempre a parar a los mismos sitios: el super (no comen y beben ná mis tres niños… pañales y toallitas aparte), la farmacia (el primer año de un bebé, ya se sabe), C&A, H&M o Zara Kids (que se les queda la ropa chica en ná de tiempoooo…) y la sección infantil de las librerías (leer: un vicio de familia que hay que alimentar).

Ayer me pasé el día visitando chinos en busca de varios regalos ideales por la módica cantidad de 1,75 €. Qué remedio, que el Pai Natal está al caer y la familia portuguesa es mucha. La española, suertuda, con eso de los Reyes, siempre me suele pillar a comienzos de mes y más pudiente.

Quien me lee hace tiempo sabe que, en 2005 y 2006, los meses en números rojos fueron muchos.  Pasé un año sin trabajar (fuera de casa, aclaro) y eran demasiados gastos para un sueldo. Varios préstamos, aparte de la hipoteca, (y el niño, por qué no decirlo?) fueron dilapidando nuestros ahorros. Cuando yo comenzaba a recuperar la independencia económica, bingo!: dos puntitos rosa. Por suerte, la indemnización por el despido de mi marido tapó muchos agujeritos y levantamos cabeza. Además, yo conseguí mantener activo mi barrigudo cuerpo hasta el final del curso escolar. Luego, un nuevo disparo de los gastos, ya se sabe. Y eso que el segundo a bordo es, desde que nace, un reutilizador de casi todo: carrito, bañerita, ropita…

En Noviembre, fin de la baja y a volver al trabajo. Pero, claro, para formar grupos es necesario que haya un número mínimo de personas interesadas y mi vida es aún complicada para faltar de casa demasiadas horas. En resumen: de momento, sólo he ido currando tres horas semanales. Para pagar la Seguridad Social y los impuestos y poco más. Pero es mi dinero, es mi dignidad, mi autonomía y, joder, estaba deseandito pillarlo. Tanto que le pedí a la secre que me hiciera el favor de ingresarlo unos días antes o tendría que comprarle el regalo a mi marío con su propia tarjeta, ya también en las últimas y con desempleo a la vista. Nuevas emociones en perspectiva, suspense, emoción… Mi vida, como siempre, carne de blog.

Pero “Ante tal situación, por qué no dejarte de consumismos?” me preguntaréis. Porque yo tengo una teoría. El dinero no es un fin, es un medio. Yo no trabajo para ganar dinero. Trabajo en algo que me gusta tanto que lo haría gratis (que nadie se lo diga a mi jefa).  Haciéndolo, me siento bien y hago felices a quienes me rodean. Mi sueldo lo gasto, sobre todo, en los demás. Porque el dinero no debe estar estancado. Debe fluir. Y si haces algo bueno con él, lo recuperarás multiplicado.

Lo primero que voy a hacer hoy, que he cobrado, es ingresar una pequeña cantidad en una ONG, como muestra de agradecimiento. Y devolverle a Paulo los veinte euros que le cogí ayer ”emprestaos” porque esta Navidad, pese a la penuria económica, no quería dejar de tener un detalle con una serie de personas que nos colman de mimos a lo largo de todo el año: mis vecinos, que superan todos la edad de la reforma y también las pasan canutas, pero que están siempre trayéndome fruta, o flores, o huevos de sus gallinas, o manualidades hechas por ellos. Y que no dejan de ofrecerse para quedarse con Inés mientras llevo al niño al cole.

La Navidad, para mí, no es un negocio. El dinero, mucho o poco, siempre te lo acabas gastando. En estas fechas, intento invertirlo, más que nunca, en sonrisas, en agradecimiento, en mimos. Hago balance del año y busco la forma de decirle a quienes han estado conmigo cuánto los quiero. Con un buen regalo o con unas palabras bien escogidas; el efecto puede ser el mismo, depende de la persona.

Os juro que podría pasarme estas fechas sin recibir un regalo y no pasaría nada. Los recibo todo el año. Y en cuanto a lo material, reconozco que es difícil acertar conmigo. Tanto dinero que se han gastado en mí (radio del coche, lector mp3, joyas, etc.) y una de las cosas que más me han gustado en los últimos años ha sido un colgante que no debió de costar más de cinco u ocho euros.

Lo que me hace verdadera ilusión es ver las reacciones de los demás al recibir mis regalos. Los míos o los que he comprado para que otra persona, con menos ideas, se los ofreciera. Y este año, que hay dos niños en casa, qué contaros?

En fin, que he cobrao, ao, ao, y estoy feliz. Paso de comerme el coco con lo poquito que es. Tengo un techo, una familia maravillosa, amigos y un trabajo que me gusta. Si no valoro lo que tengo, cómo voy a atraer más de lo mismo? O dicho a la inversa, para qué lamentarme por lo que podría o querría tener? Si lo hiciera, estaría asumiendo que vivo privada de algo y mi pensamiento reforzaría esa realidad, la grabaría a fuego en mi mente y la reproduciría. De ahí la importancia de controlar lo que pensamos, mantenernos optimistas, buscar experiencias divertidas y la proximidad de personas nos hagan sentirnos bien y sacar lo mejor de nosotros mismos.

Ah, y suerte a todos con la lotería. Yo no juego (al menos, directamente; mi padre siempre piensa en nosotros cuando compra algún décimo). Además,  que no hay que abusar. A mí, hoy, ya me ha tocado, a la antigua: “Cincuenta mil peseeeetaaaaassss…”

Sin comentarios Jueves, 20 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Madre.
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Jueves. 20:30. Cena familiar. Conversación madre-hijo. 

- Sabes, Alejandro? Mamá, antes de ser profesora de español, trabajaba haciendo lo mismo que ese hombre (arqueólogo) de la tele?

- Sí, mamá?

- Siii, me ponía así,  de rodillas, y buscaba cosas en la tierra.

- Siiiiii??? Y qué buscabas???  Zanahorias????

Si mi marío llega a estar aquí, se descojona a mi costa. 

El espejismo Martes, 18 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Familiar, Madre, Mujer.
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De repente, lo vi, a lo lejos, en el aparcamiento de un centro comercial. Estaba tal como lo recordaba. Incluso se vestía del mismo modo, con unos gastados vaqueros azules y su incombustible jersey gris.  Caminaba hacia mí despreocupadamente. Me había visto? Me había reconocido?

Aquello no tenía sentido. Cuánto tiempo había pasado? Quince, veinte años? Qué hacía él en Portugal, en la ciudad en que trabajo, en aquel parking? Una parada casual durante un viaje de trabajo?

No salía de mi asombro. El período en que me tuvo encandilada había sido demasiado breve. Nunca llegamos a ser nada el uno del otro, sólo buenos amigos, compañeros. Sin embargo, mi corazón estaba al borde de la taquicardia. Como aquel día en que rozamos nuestras manos por primera vez.

La distancia se fue haciendo más corta. Decidí que le iba a saludar incluso si él no llegaba a verme. Confiaba en que las palabras afloraran a mi boca, porque no tenía ni idea de qué debía o quería decirle.

Parpadeé y el hechizo desapareció. Me fijé bien. Así visto, de cerca, el parecido no era tanto. Además, era imposible que un tipo cercano a los cuarenta años pudiera estar igualito a como lo recordaba con veinte. Era goloso y poco deportista. Tendría algunos quilillos de más, como casi todos. Y menos pelo, algunas canas… La lista de incongruencias se hizo larga. Me dije “Alicia, qué tonta eres”.

Después de teletransportarme brevemente en el tiempo, mi vida fue volviendo a sus rutinas y mi corazón, a su ritmo habitual. Acabé de colocar a Inés en la sillita del coche. Me senté al volante aún pensativa, mientras veía pasar ante mis ojos episodios clave de mi vida, desde la entrada en la facultad hasta el presente. La chica que fui se habría quedado boquiabierta ante lo que le esperaba. Habría protestado por el abandono de proyectos en los que había puesto mucha ilusión. También por algunas decisiones equivocadas. Pero es que, a veces, perder el rumbo es necesario. De ahí surge la oportunidad de encontrar un camino mejor que el ya conocido, trillado, cómodo y seguro.  Te da la oportunidad de encontrarte a ti misma.

A esa chica le diría: el destino no está escrito. Si no te gusta lo que ha sido mi vida, tu vida, aprovecha la información que te doy e intenta hacerlo mejor. Pero mira a mis hijos. A nuestros hijos. Y responde sinceramente: de verdad crees que me he equivocado? que no he triunfado en la vida? que no ha valido la pena?

Me he convertido al Papá Noel Lunes, 17 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Espiritual, Payasita.
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Bueno, sigo siendo de Los Reyes, pero tengo un motivo para estar agradecida a ese señor con barbas que aquí llaman “Pai Natal”.

Llevaba muuuuucho tiempo sin encontrar mi alianza. Es un anillo aventurero que adora perderse de vista durante semanas o meses, para después reaparecer en sitios inimaginables. Si yo os contara…

Esta vez empezaba a darlo por perdido, pero hace algún tiempo hice un pacto con mis guías: no preocuparme por aquello que no encuentro. Lo dejo en sus manos y sé que lo perdido aparecerá en el momento más adecuado para mí, sin necesidad de que lo busque. Entre otras cosas, porque suele ser inútil que lo haga. O está en un sitio que nunca hubiera imaginado o no lo veré aunque se encuentre delante de mis narices.

Esta vez la cosa fue así: Yo estaba en el salón y me quedé boquiabierta al ver mi alianza, después de tantos meses, encima del sofá, donde, os lo juro, no había nada unos minutos, unos segundos antes. Tuve que superar mi bloqueo mental inicial antes de comprender lo que había pasado.

Alejandro había sacado todo lo que había dentro del enorme saco rojo de Papá Noel que tenemos en casa. Por lo visto, ahí había estado mi anillo durante casi un año. Nunca se me hubiera ocurrido buscar en su interior. Estaba guardado en la despensa, junto con todos los adornos del árbol.

Se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja al verlo. Mis angelitos de la guarda son muy guasones. Al final, yo, que nunca había creído en Papá Noel, iba a tener que agradecerle ese regalito tan inesperado. Mi primer regalo de Navidad.

Deseos renovados Lunes, 17 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Espiritual, Esposa.
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- “Qué te pasa? Por qué estás así?” le pregunté.

-”No me van a renovar el contrato” dijo él con la voz quebrada y los ojos húmedos.

Sentí en mi interior su dolor, su sensación de fracaso. Su vergüenza ante la posibilidad de ser, por primera vez en su vida, algo que detestaba: un “parado”. Él, cuya seguridad se había basado siempre en su tratamiento de señor ingeniero y en el tamaño de su sueldo. Sentí su miedo a ser considerado mayor, a los cuarenta y un años, su miedo a las deudas, su miedo a tener que aceptar un empleo por debajo de sus capacidades, su miedo a perder estatus, poder económico y las riendas de su vida.

Yo, sin embargo, me sentí feliz, esperanzada, aliviada. Por él, por nosotros. Tiene muchos contactos. Encontrará pronto un nuevo trabajo. Y ya empezaba a estar harta de ese hombre cansado, malhumorado, irritable, enfermizo y poco dado a muestras de afecto que tantas noches aparecía por la puerta.

Supongo que, bajo tanta presión, mi marido nos llegó a ver, a mí y a los niños, como los culpables del parón de su carrera. La relación padre-hijo reflejaba un grave distanciamiento. La nuestra tampoco iba bien. Y el día menos pensado iba a quedarme viuda por culpa de un paro cardiaco o un accidente de tráfico. Hay cosas que el dinero no paga.

Les di las gracias a quienes, allá arriba, habían oído mi plegaria. La segunda oportunidad que pedía para Paulo estaba ahí. Ahora sólo faltaba que él hubiera aprendido de sus errores y no intentase otra vez que toda nuestra vida se adaptara a su nuevo empleo, sino todo lo contrario. Los oídos me dolían cada vez que mencionaba la posibilidad de mudarnos a un sitio más cercano a esa fábrica de la que lo han acabado echando por “reestructuración de la plantilla”. 

Entre sus aspiraciones debería estar el que su nuevo puesto nos permitiera volver a tener tiempo para nosotros, como pareja, además de compartir tanto la carga económica como el cuidado y disfrute de nuestra casa y nuestros hijos. Tendría que huir de puestos tan esclavos, estresantes e incompatibles con nuestra vida familiar como el que había aceptado tras el cierre de su fábrica.

Corrijo: SÉ que NO ha aprendido de sus errores, sigue aferrado a viejas aspiraciones que hoy ya no le hacen feliz . Me acaba de decir que va a echar un curriculum para un puesto similar, en una empresa al ladito de aquella para la que aún trabaja, a más de una hora de aquí.

“Casualmente”, hoy me ha llegado un email llamado “Deseos renovados” que él debería leer. Entre otras cosas, comenta algo que yo, ex-arqueóloga ex-frustrada, he aprendido recientemente:

 ”Obstinarse es una forma de agarrarse, de apegarse, y si te aferras a algo ya caduco, que ha perdido su sentido o que ha quedado demostrada su falsedad estás eligiendo una actitud que será un lastre para la evolución de tu conciencia. Y más aún, quedarás prendido de una idea, en el pasado, sin bajar a la experiencia del presente en el que podrías encontrar la posibilidad de hallar la verdad y crecer con ella. No podemos crecer si no renunciamos a lo que ya no nos sirve porque no estaremos dejando espacio para lo nuevo.

En resumen, que ahora le toca a mi marido el turno de aprender a decirle adios a esos proyectos de futuro que uno construye cuando es joven, soltero y libre, y que hoy ya no tienen sentido. Si no quieres quedarte solo, claro.

Cuesta comprenderlo, pero es verdad: no se trata de un fracaso, sino de una liberación.

Inés. Cinco meses. Domingo, 16 Diciembre, 2007

Posted by aliycia in Madre.
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