05.11.08
Peregrinar, crecer y ser feliz
Como cada año, miles de peregrinos se dirigen a Fátima formando una fila india, verde fosforescente, intermitente, pero interminable. Los veo pasar desde mi coche, sudando o calados hasta los huesos, solos o en grupo, riéndo o rezando, poniéndome en aprietos cuando se olvidan de lo peligroso que es salirse del arcén e invadir la carretera en medio de una curva.
Mi vida se ha vuelto también un repetitivo peregrinar a los mismos sitios: al jardín de infancia, cada día; a mis clases, martes y jueves; a la bebeteca, una vez a la semana… A partir de la medianoche, cuando todos duermen, si aún me quedan fuerzas, me dedico a estudiar el tema semanal de mi curso para ser tutora a distancia de Español como lengua extranjera.
De vez en cuando, consigo hacer algo diferente y salir de la rutina. Escaparme a Lisboa, al Cervantes, al Consulado. O ir, como ayer, a un curso de formación en Psicomotricidad, Psicopedagogía y Primeros auxilios para niños.
Estoy claramente en una fase de preparación, inversión, plantación. Confío en empezar a obtener resultados, beneficios, frutos, a partir del otoño. Aún me queda la prueba principal. La formación de formadores, un mes y medio intensivo, diario y presencial, cuya fecha de inicio se ha retrasado varias veces, pero que por fin parece que me ocupará el mes de junio y la primera quincena de julio.
En medio de este ir y venir, con Paulo cada vez más como mi aliado, nuestros hijos siguen creciendo y sorprendiéndonos cada día.
Las muestras de afecto de Inés son cada vez más claras y compensadoras. Te abraza, te besa, agita todo su cuerpo de alegría al verte, ronronea pegada a tu cuerpo. Le llena de satisfacción saber que la entiendes cuando te llama porque tiene un problema (pañal sucio, resbalón en la cama, chupe en el suelo) o te intenta decir algo en su lenguaje primitivo (gruñido con brazos abiertos= “cógeme, estoy harta de estar aquí sentada en el carrito”). Tanto o más como verse capaz de levantarse y mantenerse en pie solita, agarrada a algo. Duerme más y esas horas extra de descanso han marcado la diferencia. El sueño permite procesar el enorme volumen de información nueva que le llega a un bebé cada día. Al despertar siempre hay novedades. Reacciona a cosas que antes le eran indiferentes o hace aquello que tantas veces le habíamos pedido sin éxito. Como pronunciar cierta palabra o tocar las palmas. Una de las mejores cosas de esta fase es su creciente habilidad para interactuar con los otros; podría pasarme el día viéndola jugar conmigo o con su hermano y provocando su risa. ¿Hay algo más bonito y contagioso que la carcajada de un bebé?
Alejandro se va haciendo mayor. Es autodidacta, como sus papás. Él solito ha empezado a escribir y a decir unas cosas en inglés. Está en esa fase en que los niños te machacan las neuronas con su insistente “Mamá, ¿por qu é…?”. Es agotador, pero necesario; hay que tener paciencia e intentar responderle lo mejor posible. Esta semana ha dado un salto a la hora de plasmar su mundo interior a través del dibujo. Interesantísimo. Ello, unido a su creciente capacidad de verbalizar o teatralizar (en forma de juego imaginario) sus sentimientos, han hecho que le conozca mejor que nunca. Son nuevas ventanas que se abren para contemplar su alma y formas de liberar esas partes oscuras que antes se transformaban en rabietas y violencia. ¡Me siento tan orgullosa de mi hijo, de su evolución! Lo admiro como se admira a un héroe. Es mi héroe pequeñito.
Creo haberlo comentado aquí alguna vez. Puedo ser la mujer más maternal del mundo, pero no tengo ningún sentido de posesión en relación a mis hijos. Veo a Alex y a Inés como seres aparte que están a mi cuidado. Una especie de alumnos de los que soy su tutora hasta que vuelen solos y a los que siempre estaré conectada por el afecto generado en ese proceso. Cada pasito que dan es, en parte, resultado de mis esfuerzos, pero, sobre todo, una muestra de las capacidades y cualidades de esas personitas que han puesto a mi cargo y que, inicialmente, eran unas completas desconocidas para mí. Tras una fase inicial de improvisación sobre la marcha, empiezo a recibir pistas claras sobre mejor camino a seguir si quiero cumplir mi objetivo principal: que den lo mejor de sí mismos, que desarrollen cuantas más potencialidades, mejor. Eso los hará más flexibles, podrán encajar en cualquier ambiente y adaptarse a los cambios que la vida siempre conlleva, positivos y negativos. Mi objetivo último es que sean, simple y llanamente, personas independientes y felices. Lo mismo que mis padres me enseñaron a ser. El amor que recibo a cambio de esta tarea compensa con creces los sacrificios que conlleva y es uno de los indicadores de que lo estoy haciendo bien.
Eso es estupendo, porque el trabajo bien hecho produce satisfacción, la satisfacción, felicidad; y si hay algo que distingue a las personas felices de las infelices (sesudos estudios psicológicos lo demuestran) es que las primeras suelen reflejar el modelo positivo con el que han crecido: normalmente sus padres (u otras personas próximas) eran personas que conseguían mantenerse optimistas incluso en las peores circunstancias.
La felicidad se aprende. Por eso, toda madre ha de tener una línea de trabajo paralela a la del cuidado de sus hijos: la del cuidado de sí misma. Es un reto constante (sobre todo, cuando tu pareja es más del tipo “me vengo abajo por ná y menos”), pero en ello estamos. En una fase buena. No me quejo. Aunque como siempre, quiero más. Sin ansiedad, victimismo, ni sentimiento de carencia. Como un paso más, una meta factible a corto plazo. Para mí y los míos. ¿Por qué conformarse con lo bueno conocido si hay mucho más y mejor por conocer?

Maricarmen dicho,
Domingo, 11 Mayo, 2008 en 2:17 pm
Es toda una experiencia ver cómo de un momento al siguiente los nenes te muestran que han crecido. Esos “saltos” se ven.
Me puse a pensar que los adultos hacemos lo mismo. ¿Se verá? Creo que sí.
También pensé en las idas y venidas, los silencios que hay entre los amigos. Es que estás menos posteadora, yo lo mismo. Sin embargo hoy supe que voy a seguir en contacto con vos durante mucho tiempo. Me gustó eso.
Besos! (sigo limpiando)
epoptek dicho,
Domingo, 11 Mayo, 2008 en 4:12 pm
es bonito ver cómo nos crecen, sí
pero recuerda, una de las bases es el no apego, ni a lo bueno ni a lo malo
besos
maggie dicho,
Domingo, 11 Mayo, 2008 en 4:25 pm
por fin sabemos algo más de ti! me alegro de que todo vaya bien aunque siempre me estresa ver lo ocupadísima que estás… ¡y encima estudias por las noches! superwoman!! yo por las noches me repatingo en el sofá y soy incapaz de hacer otra cosa que ver algo en la tele (y en cuanto el pequeñajo cae, me voy a la cama). besos, guapetona