05.13.08
Junio, el deseado
No sé si a alguien más le pasa, pero hay un mes (junio, el de mi cumpleaños) en el que problemas arrastrados desde mucho atrás se resuelven. Regalitos de cumple aparte, en junio he sacado notas brillantes, desmesuradas para lo que había estudiado; en junio me han concedido becas o subvenciones y he recibido cheques muy esperados. Es mi mes de la suerte. Perfecto para poner en marcha nuevos proyectos y, sobre todo, para culminarlos brillantemente.
No hago nada especial para que todo vaya sobre ruedas en esas semanas; es así y punto: conozco a personas clave en mi vida y todo se alinea, se suaviza, se endereza. Piezas hasta entonces dispares o planes incompatibles, de repente, encajan. Por eso, siempre espero la llegada de ese mes como agua de “mayo”
En realidad, hoy sé que mi propio convencimiento de que son unas fechas en las que todo me va a ir bien es lo que provoca, en gran medida, que así sea. El optimismo y la fe en nosotros mismos y en nuestra suerte atrae experiencias y personas positivas. Por eso, esto que cuento nunca podrá ser compartido por quien no cree en su propio poder de reescribir el guión de su vida cuando y como quiera. No pretendo convencer a nadie. Cada cual tiene sus metas y ha de seguir su propio camino para alcanzarlas, o para replanteárselas. Es posible que lleguemos a los mismos sitios en el futuro. ¿Quién sabe?
De momento, ya me han confirmado que el curso que tanto necesito para aspirar a mejores puestos y honorarios, retrasado varias veces desde principios de año y que iba a empezar (”seguro, seguro”) esta semana, al final se ha pasado al 5 de junio. Tiene lógica. Las clases de español inicial que doy martes y jueves acaban justo la semana antes. Así que no tendré que cambiar el horario, ni nada. Acabo mi trabajo como profesora y me cambio al papel de alumna.
Casualidad de las casualidades, el curso finaliza precisamente el día del Carmen, un año después de la llegada de Inés a mi vida (tras una fecundación, un embarazo y un parto puntualmente relatados en este blog y el precedente). Habrá mucho que celebrar. El primer cumpleaños de mi nena (¡FIESTA EN EL JARDÍN!) y el CAP de la mamá, algo muy valorado en Portugal y que marca la diferencia entre el profesor amateur y el profesional. Un título que le dará la patada definitiva a mi vida anterior y a esos infelices que se referían a mí como la fracasada que tiró a la basura su carrera al quedarse preñada y que estaba condenada a convertirse en una “vulgar mari”. ¡Qué penita de gente! ¡ADEMÁS, QUE LAS MARIS SOMOS FANTÁSTICAS E IMPRESCINDIBLES! Sin nosotras, dejando a un lado nuestras necesidades, cuando hace falta, para ocuparnos de la casa, los hijos, los ancianos, qué sería del mundo… ¡QUE VIVAN LAS MARIS!
¡Y QUE VIVA EL MES DE JUNIO! ¡QUE EMPIECE YA, QUE EL PÚBLICO SE VA…!

maggie dicho,
Martes, 13 Mayo, 2008 en 2:04 pm
¡eso eso que vivan las maris! aunque tengamos titulo universitario y tengamos experiencia de sobra en nuestro curro y acabemos con los crios en casa (ay, que me agobio).
Rous dicho,
Miércoles, 14 Mayo, 2008 en 7:01 am
Jajajaja…me ha encantado tu disertación sobre junio…Estoy de acuerdo contigo en cada una de las letras…que has escrito…aunque creo que aún soy un poco esceptica a lo de reescribir el guión de tu vida…Pero nunca te he considerado una fracasada…sino todo lo contrario…una persona que cambio el rumbo de su brújula pq consideraba que el viento que soplaba no estaba nada a su favor…
Izaste…de nuevo las velas…y a navegar…!!!.
Un beso inmenso.