05.14.08

De luto

Publicado en Espiritual, Ser humano en 10:42 am por Ali y Cia

Imagina que tienes que salir de la ciudad unos días cuestiones de trabajo. Mientras estás fuera, alguien te dice que nunca más verás a tu pareja ni a tus hijos, ni a tus padres, hermanos, abuelos, primos, tíos… No sólo eso. No volverás a cruzarte con tus vecinos, ni con las señoras que siempre encontrabas en la panadería o en el supermercado. Todos tus compañeros de clase, desde la guardería hasta la facultad, desaparecidos. Tus señoritas, tus profesores, incluido el que te enseñó a conducir. Aquel chófer tan simpático de la línea de autobuses que tomabas cada día para ir a tus clases, los de todas las líneas. La gente que paseaba por las calles, los niños que jugaban en la plaza, los viejecitos que jugaban a la petanca o al dominó… Es más, ya no existe tu casa, ni tu barrio. Tu ciudad se ha convertido en un enorme cementerio.

Veinte mil muertos en China. Que no serán veinte mil. Podrán ser mil novecientos noventa y nueve, o veinte mil siete… O treinta mil uno. Porque aquí el redondeo de las cifras supone ignorar a personas tan valiosas y dignas de amor y compasión como tú y como yo.

Todo esto, en un día en que nos desgarra por dentro la muerte absurda y cruel de un guardia civil, esposo, hijo, padre, y no tenemos palabras para consolar a su familia.

Creo en lo que creo y sé que la muerte es sólo una transición, un viaje a otra parte, al lugar donde podemos ser nosotros mismos, sin limitaciones; pero, precisamente, porque el paso por este planeta es temporal y opcional, hoy me me pregunto a qué se agarrarán los supervivientes de ese terremoto para seguir aquí cuando la esperanza de encontrar a algún ser querido vivo se haya volatilizado.

También sé que en las grandes tragedias aflora lo mejor de las personas. Comprendo que tanta muerte y tanto dolor tiene sentido, un fin último. No es casual que tantas personas hayan abandonado este planeta a la vez. En cualquier caso, yo, que no soy de rezar, escribo estas líneas como forma de homenaje a los fallecidos y como mensaje de apoyo a aquellos a los que les ha tocado enterrar a los muertos, reconstruir lo destruido y reconstruirse por dentro.

Todos los seres humanos somos uno. Aunque nos separen miles de kilómetros, nuestra lengua o cultura.

Siempre me he sentido ciudadana del mundo. Hoy soy española y china a la vez. Y estoy de luto.

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