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DE PROFESIÓN: GÜEBERA 2.0 Viernes, 30 Enero, 2009

Posted by aliycia in Afortunada, Curiosa, PC-adicta, Profesora, Trabajadora.
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Dónde ando, se preguntará más de uno. Liadísima, como siempre. No porque tenga un horario de trabajo agotador, pero sí a salto de mata. Me paso el día yendo y viniendo de la ciudad donde trabajo, a unos 20 minutos de la mía. A veces, tan sólo para recoger a mis niños, llevarlos a casa para que se queden con Carla o Paulo y de vuelta a la academia.

Pero no me quejo. Nunca me ha gustado madrugar, soy noctámbula y odio la monotonía; me va lo del horario flexible y mis clases nocturnas las da la mejor versión de mí misma. Sé que Alex e Inés están en buenas manos, así que, dos veces por semana, desconecto por unas horas el modo “mami” y me lo paso en grande con mis alumnos.

Siento que la vida me sonríe, también en lo profesional. O no es un sueño hecho realidad el que te paguen por enseñarle a la gente a crear un blog, añadir cosas divertidas a una foto, participar en un foro, subirse vídeos a la red, buscar mp3, pdf y cosas por el estilo? Mi hobbie, mi vicio, se ha transformado en una nueva especialidad profesional que añadir a las de arqueóloga, antropóloga, profesora de español como lengua extranjera y de los negocios y traductora de portugués a español. Ahora también doy formación sobre cómo sacarle partido a las Herramientas de la Web 2.0 (la Güeb)  o TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) a la hora de enseñar un idioma extranjero.

Todo comenzó hace un par de semanas con un workshop de introducción al e-Learning que me pidieron mi jefa y mis compañeras de trabajo. Ya antes de comenzar, las vi demasiado verdes para meterme en muchas profundidades. Había una mezcla de desconfianza e inseguridad en el aire. Yo misma tenía unos conocimientos demasiado téoricos sobre el tema. Necesitaba estudiar, practicar, entrar por primera vez en mundos que aún me eran desconocidos (wikis, twitter y otros). Así que decidí comenzar por lo más básico en términos de informática e Internet. Cosas sencillitas (como… abracadabra… encontremos cualquier cosa en Google…) pero que las dejaron alucinadas, porque, como tanta gente, se han tenido que poner a manejar unas máquinas que apenas conocen, porque no han tenido otra opción. La mayor parte del tiempo ni saben por qué les sale en la pantalla lo que les sale. Y mucho menos, cómo volver a obtenerlo.

Es caso es que el taller de 6 horas se ha quedado cortísimo y me han pedido que, a partir del lunes, reserve una o dos horitas a la semana para enseñarles “truquis” de internauta experta y el manejo de alguna herramienta nueva. A cambio, sólo les exijo que la prueben con sus alumnos y me informen del resultado, que yo también estoy en fase de prácticas.

Con esta actividad, tan placentera para mí, no es que me vaya a hacer rica. De momento, ese tiempo que mis compañeras me piden serviría, tan sólo, para completar mi part-time, ya que últimamente no he tenido muchas clases. Vamos, que cobraré lo mismo. Pero pienso que, tras un período de rodaje, podré plantearme la salida al “mercado exterior”. Montar cursillos sobre estos temas, como autónoma, para profesores de otras academias y escuelas, lo que sí me dejaría unos bienvenidos ingresos extra. Que estoy deseando volver a vivir aquello… Cómo se llamaba? Ah, si!!: llegar a fin de mes…

Dineros aparte, aquí, mi objetivo a corto plazo es sacarle el máximo partido a las pizarras interactivas conectadas a la Red que usamos en nuestros cursos presenciales (todas tenemos una). Dicho en cristiano: probar estas nuevas herramientas en línea (wikis, podcasts, chats, juegos, etc.) con nuestros estudiantes-ratoncitos-de-laboratorio, para ver si  sirven o no para nuestros objetivos en cuanto al desarrollo de la expresión oral y escrita o la comprensión lectora y auditiva. Quién dijo que aprender no podía  ser divertido? Y enseñar! A medio plazo y contando con esa experiencia previa, podremos empezar a diseñar cursos parcialmente impartidos a distancia, utilizando Internet como un gran disco duro lleno de recursos educativos gratuitos, que a nosotras, facilitadoras de aprendizaje, nos corresponde seleccionar para completar lo visto en clase, con unos determinados objetivos pedagógicos. Confío en que, más adelante, logremos colocar en el mercado unos cursos completamente on-line y que la academia, ampliada y modernizada no hace mucho, siga creciendo, pero, sobre todo, en su versión virtual.

Y todo esto os lo escribo desde el aula “Sevilla” (nombre oficial de mi clase), con sólo una hora y media de sueño en el cuerpo (la sesión de hoy exigió ese trasnoche) y a punto de hacer mi caminito a casa de nuevo, enfrentándome a una lluvia y un viento helados. Con mi marido en territorio británico y mis padres en territorio portugués. Alex en casa por precaución (nuevos síntomas de asma) e Inés esperándome en la guardería. Será una tarde de juegos y mimos, de comiditas de papá y mamá, de esfuerzo final hasta el momento en que mis peques descansen en sus camitas y me dejen a mí también descansar, recuperarme. Sueño con acabar la noche tranquilita en el sofá, junto a la chimenea, viendo el último capítulo de House emitido en los EEUU, que me acabo de bajar. Impaciente que es una.

Y que viva el eMule y la madre (o el padre) que lo parió.

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