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LA LÍNEA DE MI VIDA Lunes, 2 Marzo, 2009

Posted by aliycia in Afortunada, Agradecida, Amada, Creativa, Curiosa, Familiar, Optimista, Soñadora, Valiente.
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borges_con_libros Mi abuelo paterno era todo un personaje. Si me pusiera a contar anécdotas suyas, no acabaría. De joven, era el albañil más culto de la obra y mantuvo esa pasión por la lectura a lo largo de toda su vida. Al final, tenía tantos libros y tan poco espacio donde colocarlos, que tuvo que empezar a guardarlos en maletas, debajo de las camas y en los rincones más insospechados de la casa.

Cuando, en 1970, se casó por tercera vez y se fue a vivir con su nueva esposa, parte de su biblioteca se quedó en nuestro piso. Incluidos sus libros de magia.

Aclaro que mi abuelo no era brujo, ni nada parecido. Era ilusionista. Recuerdo lo emocionada que me sentí un día en que, revolviendo entre sus cosas, encontré su varita mágica. Le encantaba atraer la atención de niños y mayores haciendo juegos de manos. Al estilo de  Juan Tamariz, al que conoció personalmente cuando empezaba. Recuerdo haber visto su foto por casa; y algún autógrafo.

Hojeando los libros de magia de mi abuelo, aprendí trucos muy útiles, que nunca revelaré a nadie. Por ejemplo, cómo cortar a mi marido en dos con un serrucho o atravesarlo con espadas. Haces eso, tras una discusión, y te quedas como nueva. Y él, nada, ni un rasguño…

Explicar el modo en que eso se consigue, sería como traicionar a mi abuelo y a todos los ilusionistas del mundo. Él siempre me lo advertía:

Guarda bien esos secretos o destruirás la magia.

Mi abuelo era tan autodidacta y tan curioso como yo. De ahí que su patrimonio bibliográfico no se limitara a novelas, obras de teatro, poesía y filosofía. Mucho antes de que existiera San Google, él buscaba las respuestas a sus inquietudes vitales en devotos libros de religión, pero también en obras dedicadas a la astrología y las artes adivinatorias.

Le guardo un especial cariño a un libro suyo sobre quiromancia. Tendría unos diez años cuando lo hojeé por primera vez. Fui una lectora precoz. En 4º de EGB ya me enganchaba con los libros de Enid Blyton, que devoraba muchas veces hasta las tantas, a escondidas de mis padres, con una linterna, bajo las sábanas.

mano inglés

Recuerdo perfectamente el impacto que me causó descubrir que la línea de la vida de mi mano izquierda era bastante más corta de lo habitual. La interpretación estaba clara: no iba a llegar a vieja. Pero la noticia no me provocó miedo, ni nada parecido. Mi concepto del tiempo estaba muy condicionado por mi corta edad. Por aquel entonces, un chico de veinte años me parecía un hombre maduro, al que casi había que hablar de usted. Y yo tenía mi vida ya muy bien programada: me ennoviaría entre los dieciséis y los dieciocho, me casaría con veintipocos y, enseguida, tendría tres hijos. Estaba obsesionada con lo de ser madre lo antes posible. Envidiaba la relación de complicidad de una amiga mía con su joven madre.

Con ese proyecto en la cabeza, la idea de morirme a los cuarenta no me pareció nada dramática. Consideraba que tendría tiempo de sobra para disfrutar de la vida y me ahorraría los achaques de la vejez. Por supuesto, tenía que aprovechar bien  esas cuatro décadas.

Los timings fueron algo diferentes de los previstos, pero creo que esa revieja pre-adolescente estaría orgullosa de mí. Tuve una infancia maravillosa, mi adolescencia la pasé junto al mejor de los novios, viajé y me instalé en el extranjero, ejercí una profesión apasionante, conocí a un hombre estupendo, que me dio dos hijos maravillosos y hoy, al borde de la cuarentena, soy una mujer plena, serena, culta, amada, feliz… Siempre creciendo, evolucionando.

Y aunque en este momento quede poco de aquella niña y de su visión del mundo, aunque de sobra sepa que la quiromancia no tiene una base científica seria, confieso que, cuando el pasado jueves, al hacerme una citología de rutina, el médico encontró algo raro en mi útero, rápidamente se me fueron los ojos hacia la palma de mi mano.

Y así fue como, sin angustia, ni temor, me reencontré, tantos años después, con mi preciosa, aunque cortita, línea de la vida.

Comentarios»

1. perdida en la red - Martes, 3 Marzo, 2009

que bonito escrito …… !!!!

algo raro en el útero de una cáncer …… me es muy conocida la expresión ….

te mando muchos besos

2. aliycia - Martes, 3 Marzo, 2009

Gracias, bonita, se agradecen.

Me alegra mucho saber que a alguien le ha llegado el texto. Tenía que ser a ti… No me extraña, la verdad… (Sólo mi hermano Santi me había comentado algo, en privado). Desde luego, no es un post cualquiera.

Y a ver si no trabajamos tanto y nos vamos de una vez a la cama. Que si para mi casi es la una, pa’ ti, no te digo ná… ;)

Ya me contarás como va lo tuyo…

Besos y abrazos. Para ti y para repartir.

3. Daniel - Miércoles, 11 Marzo, 2009

hola me gusto mucho el escrito, yo tenia curiosidad tambien porque mi linea de vida se corta un pelin mas abajo de lamitad y continua un centimetro despues hasta lamuñeca…en realidad la parte donde se corta tiene una linea muy muy delgada, que al mirar la linea en general se ve cortada.Una vez una mujer me dijo que iba a tener un accidente y que era por eso mi corte…pero eso mepasaría a los 35 y aún falta.
Me gustaría que me den su opiñon al respecto se los agradeceria muchisimo.
Bye, y mucha suerte

4. Juanmi - Miércoles, 13 Mayo, 2009

No he tenido un ratito libre, pero lo he forzado. La curiosidad me puede. Realmente ha merecido la pena. Un relato entrañable, dulce y valiente.
¡Gracias por compartirlo!

5. Fernanda - Miércoles, 19 Agosto, 2009

Estas bien? Qué paso? Por favor dime… Me quedé esperando la continuación, tu escrito esta hermoso…

aliycia - Miércoles, 19 Agosto, 2009

Gracias por tu interés. Desde que escribí este post, han sido dos los sustos que me han hecho recordar lo cortito de mi línea de la vida. Uno de ellos, muy recientemente. En ambos casos, los médicos han dicho que estoy sana. De todos modos, ninguno de ellos era el Dr. House. Quiero decir que no han ido al fondo del asunto, ni han sabido responder a mis dudas. Así que me lo tomo como un aviso de que debo mantenerme alerta. Sin preocupaciones exageradas, ni temor. Sólo atenta.
Un beso.

6. amortuti - Domingo, 30 Agosto, 2009

Hola Alycia, muy bonito el texto me a gustado mucho, tiene mucha magia. Olvidate de la línea de la mano y disfruta lo que te queda, que espero sea mucho.

7. aliycia - Domingo, 30 Agosto, 2009

Qué sorpresa, amortuti! Gracias por tu comentario y tus deseos. La verdad es que no pienso mucho en ello. El texto me gusta porque es un pequeño homenaje a mi abuelo y al amor por los libros que me transmitió. Te agradezco que hayas seguido el enlace que puse en Twitter. Me ha hecho mucha ilusión.

8. Miguel de Luis - Domingo, 30 Agosto, 2009

No sé si será tu mejor post del 2009, pero sin duda es muy profundo

9. Ameyal - Domingo, 30 Agosto, 2009

Un hermoso descubriento el de tu blog. Y qué texto más precioso. Me parece que eso es plenitud…

10. 31 DE AGOSTO, DÍA DEL BLOG « Cuando nadie me ve - Domingo, 30 Agosto, 2009

[...] Yo, de momento, he participado seleccionando y compartiendo el que tal vez sea mi mejor post del 2009; por lo menos es uno que me provoca una vibración especial siempre que lo leo y siempre que sé que alguien lo ha leído: La línea de mi vida. [...]

11. Carmen María - Domingo, 30 Agosto, 2009

Dos veces me recomendaron este post y sí que ha valido la pena hacerles caso. Muy bonito escrito, lleno de amor a la familia, al pasado y a la vida. Un placer leerte.