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AVISO PARA LAS CHICAS QUE QUIEREN “MÁS” Lunes, 25 Mayo, 2009

Posted by aliycia in Divertida, Ex-rellenita, Generosa, Manipuladora, Protestona, Provocadora, Rellenita, Vanidosa.
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Desde el pasado mes de septiembre, la vida que llevo me ha hecho perder unos quilillos (entre 8 y 10, depende del día). Algo estupendo, porque a una, incluso en sus tiempos de mayor esplendor, no le ha gustado nunca vestirse como a una abuela (aquí excluyo a mi madre, que es más moderna que yo). Como consecuencia de los embarazos y la vida más casera, aumenté un par de tallas y la cosa de comprar ropa, se puso difícil. Sobre todo, porque a mi nueva condición de madre, se unía la de casi-parada y, por tanto, con escasos recursos económicos para irme a tiendas de postín especializadas en tallas grandes para gente joven.

Por suerte, conté con la ayuda de “la incondicional”, la que nunca me falla: C&A. Entre mis características físicas, está la de tener unas piernas más largas de lo habitual. A ellas (a mi fémur, si entramos en detalles), les debo buena parte de mi metro setenta. En cristiano: que aunque mi culo lograra entrar algún día en los pantalones de Zara, me quedarían como si fuera a pescar ranas. Sin embargo, los patrones de la ropa de C&A parece que los hicieron tomando mis proporciones como referencia, que Dios los bendiga. Supongo que lo que pasa es que son las más habituales en el norte de Europa (a mí siempre me toman por guiri). Por razones similares, la ropa hecha para las portuguesas tiene el tamaño de la que yo usaba cuando hice la comunión (exageración andaluza con fondo de verdad). En C&A mi único problema es elegir: siempre encuentro cosas que me quedan bien, perfectas, sin necesidad de coger bajos, dobladillos, ni nada. Incluso en la sección para adolescentes. Es más, estando en Alemania, llegué a comprarme ropa en su sección infantil. Menudos niños se crían por allí!

Que yo sepa, C&A fue de las primeras tiendas que se acordó en España de nosotras, las chicas que no es que no demos la talla, es que vamos “sobrás”. Hoy hay otras. (H&M, por ejemplo.) Por suerte, porque mis gustos han evolucionado y ahora encuentro su ropa algo sosa. La bajada de talla también ha contribuido a ampliar mis posibilidades de elección, claro. Todo cambia cuando entras en una talla estándar y mejor la L, que la XL.

Sin embargo, ahora mi deseo de comprarme ropa buena, bonita y barata, se ha topado con un nuevo obstáculo. Con dos obstáculos, en realidad. Y al siguiente ejemplo, me remito:

Esta semana he vuelto a la vida profesional activa en varios campos y una consabida frase ha salido de mis labios en más de una ocasión: “No tengo ná que ponerme”. Así que, aprovechando que tenía dinerito fresco (por fin), ayer me acerqué a un centro comercial para comprarme algunas prendas a la altura de las nuevas circunstancias.

Tres tiendas: Stradivarius, Bershka y Pull&Bear. Misma talla: L. A probar blusitas monas tocan. Resultados similares: las que tenían lycra o algo parecido, vale. Las que no… uf, no había manera. De cintura, caderas y demás, todo bien. Pero había un par de buenos motivos para descartar la compra. O no cabían, o se salían, o se me quedaban aplastadísimas. Y, la verdad, lo bueno hay que lucirlo, no afearlo.

Así que, aquí va mi consejo, fruto de la experiencia: las que estéis pensando en recurrir a la silicona, sed comedidas en vuestra ansia de “progreso”. No os paséis de los 100 cm o vuestro guardarropa lo pagará caro. Yo he sido una 95 durante muchos años y sé lo que me digo. Mis hijos vinieron, cada uno, no con un pan, sino con “5 cms” bajo el brazo. Y así me veo ahora.

canalillo Bueno, tampoco dramaticemos. Buscando, buscando, siempre se encuentra algo bonito. En mi caso, una blusa camisera roja que debo llevar algo desabotonada (para aligerar presión, más que nada). Pero es que me gustó tanto, tanto, el desencaje de mandíbula que sufrió mi marido al verme con ella puesta…

Creo que me la pondré el miércoles para ir a la segunda sesión de mi curso de SPSS. Que nadie me malinterprete. La finalidad es de tipo científico y tiene mucho que ver con lo que estoy aprendiendo. Mi objetivo es comprobar si las manifestaciones físico-químicas provocadas en el primer individuo del estudio por la simple visualización de mi canalillo, fueron algo casual o estadísticamente significativo.

El que quiera saber los resultados de mi investigación, que me pida el informe el próximo jueves.

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