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OCTUBRE EN LISBOA Sábado, 24 Octubre, 2009

Posted by aliycia in Mujer.
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Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta…

Ayer me vinieron a la mente esos versos de Serrat en la Estación de Santa Apolónia, mientras esperaba un cercanías que me llevase de vuelta a casa. Acababa de pasar un día mágico en Lisboa.

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Y todo, porque con las imágenes de lo vivido y sentido esa tarde, se entremezclaban otras, igual de intensas. Las de otros día especiales, otros otoños, otros viajes en tren, otras escapadas a Lisboa.

Veinte años dura mi amor por una ciudad que ha sido testigo de momentos inolvidables de mi vida. Una ciudad que me hace feliz, aunque solo sea por devolverme por unas horas al mundo multicolor, pluricultural, mestizo, del que formo y quiero sentirme parte.

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Una ciudad a la que siempre es una fiesta volver, aunque luego me quede este sentimiento tan portugués, esta añoranza, esta saudade…

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EL QUE VAYA AL EBE, QUE LEVANTE LA MANO Jueves, 22 Octubre, 2009

Posted by aliycia in 2.0, Afortunada, Buena amiga, Olvidadiza, Sevillana.
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af1c0_cartel_lanzamiento_ebe09.png (350×500)Si no sabes qué es el EBE, este post no va dirigido a ti. O sí, porque puede ser nuestro lugar de encuentro en una próxima edición. Yo voy a estar presente en la de este año. Me quedé fuera de la preinscripción, pero he conseguido entrar en la segunda ronda.

Mi Twitter está alborotado, porque allí vamos a encontrarnos muchos por primera vez. Será algo así como una desvirtualización masiva. De uno en uno o en plan pandillita.

Y si de algo sabe una es de congresos y de todo lo que surge de ellos. Más en  los pasillos y la cafetería que en el salón de actos (tengo a Rous de testigo). Era un mundo al que no pensaba que volvería cuando dejé mi carrera como investigadora. Y ya veis: vuelvo al ruedo, en mi tierra y en calidad de bloguera. Increíble! Ni que decir tiene, que las noches de tapeo que incluye el programa prometen ser apoteósicas. Deseandito estoy. (Ya solo me falta que haya wifi gratis para tuitearlo TODO sin pagar roaming!!)

Qué mejor manera de volver a Sevilla, qué forma más divertida de aprender, establecer y reforzar lazos con personas en tu onda, con tus intereses y una visión del mundo parecida a la tuya. Con personas que están al tanto de tus aventuras cotidianas y que comparten contigo amigos y su propio día a día.

Desde hace un par de años me pasa algo mágico: todo se alinea en el momento justo para que haga lo que debo y deseo hacer. Una prueba más: como ya os comenté, me han contratado para un nuevo curso de formación del Instituto de Empleo, que empieza en noviembre. Pero esta vez la sesión de los viernes la van a pasar a los lunes. Qué casualidad! Eso me deja libre para poder escaparme a Sevilla y no perderme ni uno de los días del congreso. Y encima, será al poco de cobrar mi primer sueldo decente en muchos meses. O sea, que no tendré que ir “de trapillo”, como diría mi mami, ni pedir dinero prestado para la gasolina. No es estupendo?

Mi duda es: Y vosotros? Alguien va al EBE? Que hable ahora o calle para siempre. No me hagáis pasar el mal rato de desvelar vuestra presencia en vivo y en directo. No se me olvida una cara, pero soy negada para recordar nombres (por ejemplo, el nombre por detrás de un nick). Pero es que me pasa incluso con vecinos o amigos que han crecido conmigo. Las situaciones más avergonzantes que he vivido han ido precedidas de un “Por qué no nos presentas?” (“Pues este es mi amigo… mi amigo….”) o  un “Sabes quién soy, verdad?” (“Sí, clarooooo, eres… eres…”)

En fin, nadie es perfecto! Y eso, y lo de aparcar (que no tiene nombre) son mis principales defectillos. Los hay peores, no?

O FUTURO É AQUÍ Jueves, 22 Octubre, 2009

Posted by aliycia in Afortunada, Feliz, Luchadora, Profesora, Sensible, Ser humano, Sevillana, Trabajadora.
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Son casi las dos de la mañana y tengo motivos de sobra para caerme de lado, extenuada. Mi mente no está para muchos trotes. No esperéis nada brillante. Pero  no quiero irme a la cama sin dejar registrados dos sentimientos que inundan mi pecho: el de orgullo y el de satisfación. Orgullo de los alumnos de mi primer curso de formación subvencionada para adultos. Satisfacción al ver los increíbles resultados obtenidos con mi nueva forma de trabajar, el buen ambiente creado entre personas inicialmente tan distintas y, cómo no, mi propio aprendizaje.

Ha sido emocionante grabar en vídeo la prueba final. Con la ayuda de algún atrezzo y mucha imaginación, la clase se ha transformado en un restaurante, una tienda de ropa, una fruteria, un hotel y una oficina de turismo, sucesivamente. Los formandos han asumido su papel y han representado a la perfección el guión que habían escrito ellos mismos y por el que iban a ser evaluados. Algunos me han dejado boquiabierta.

Viéndolos funcionar como grupo y utilizar tantas expresiones explicadas en clase, incluso esas que tanto les costaban, corrigiendo tics, usando el vocabulario nuevo con soltura y alegría, volví a sentir que he encontrado mi camino, mi lenguaje, mi lugar en el mundo.

Quien me sigue en la blogosfera desde hace unos tres o cuatro años, sabe que no ha sido nada fácil llegar hasta aquí. He tenido que reinventarme varias veces. Pero he llegado, ahora todo fluye sin demasiado esfuerzo; ahora me toca disfrutar. Enseñando, aprendiendo, conviviendo, estableciendo lazos con más y más seres humanos.

La noche se ha visto rematada con algo que comentaban casi todos: “¿Cuando empezamos el segundo nivel, Alicia? Contigo, los mismos formandos. ¿Dónde hay que apuntarse?”

Será una forma estupenda de comenzar el 2010. Antes, tengo otro grupo de nivel inicial. A cinco minutos de casa. Y em febrero, mi semestral en la facultad de Educación…

Quién lo hubiera imaginado cuando puse en mi tablón de los deseos aquella frase que recorté de un periódico local: “O futuro é aquí”.

LISBOA. RIO TEJO. PARQUE DAS NAÇÕES Lunes, 19 Octubre, 2009

Posted by aliycia in Madre.
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Bueno, eso es lo que se vería si no se me hubieran colado esos dos espontáneos. (Cómo crecen, eh?)

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TAN TRAVIESA… TAN DIVERTIDA… Lunes, 19 Octubre, 2009

Posted by aliycia in Divertida, Madre.
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Ingredientes para una buena dosis de carcajadas: un bichito en remojo, una mamá loquita, un poco de champú y voilà!

mi marcianita

SON COBARDES Y SON POCOS. A POR ELLOS, SIN MIEDO Viernes, 16 Octubre, 2009

Posted by aliycia in Buena amiga, Consecuente, Idealista, Luchadora, Mujer, Optimista, Sensible, Solidaria, Valiente.
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 denuncia Se llama Ludvínia. Está demacrada, enferma, cansada, pero no para, no puede parar. Contemplando sus arrugas, nadie le echaría menos de 70 años; tiene 61. Su cuerpo mantiene, sin embargo, una agilidad casi juvenil. Practica un deporte radical: el de la supervivencia en las peores condiciones imaginables. 

Todos los días la veo pasar, yendo y viniendo del centro. Mendigando comida, buscando desesperadamente un hombro en el que llorar, corriendo a tomarse la sopa que un alma caritativa le deja pagada todos los días. Se mantiene con eso y la fruta o las latas que le dan. Con frecuencia, su paso ligero no tiene un destino, es solo una huida. De las palizas que le dan su marido, su hijo mayor y su nuera. De los insultos que le dedican los drogadictos que han hecho de su casa su principal lugar de reunión y abastecimiento.

Duerme con frecuencia a la interperie o en una pequeña chabola que se ha construido. Pasa hambre y frío. Acaba empapada cuando llueve. Cualquier cosa, con tal de no entrar donde están los demás para recibir más golpes o volver a ser violada por su principal verdugo.

No tiene autoestima como para recoger sus cuatro cosas e irse definitivamente. No perdería nada, nada tiene. Ya sólo tendría que mendigar para sí misma y se ahorraría tánto dolor… Pero es madre. Tiene un hijo de unos quince años, para el que me pide ropa, leche, yogures, galletas y todas las cosas que le gustan y ella no puede comprarle. Chocolate, por ejemplo. Un hijo al que insiste en mimar, aferrándose a él como si fuera su última oportunidad de dar y sentir calor humano. Ese hijo también ha empezado a pegarle y insultarla, como los demás. Y ella se hunde y se hunde sin esperanza.

Toda la gente da por sentado que un día aparecerá muerta, que está condenada, siendo inocente. Que pronto será un número más en la maldita estadística de la violencia contra las mujeres.

Llevo unos tres años asistiendo a su sufrimiento, como todos en el pueblo. Habría que ser ciego para no verlo. Pero es que, por ser gitana, es como si le quitasen importancia a sus quejas. Como si las patadas no le dolieran o las palabras tan duras que oye cada día no se le clavaran en el alma. Me indigna que todo el mundo me aconseje que deje de ayudarla “o no te la quitarás de encima”. No consigo hacer oídos sordos a su llanto, a su necesidad de ser comprendida, consolada, cuidada. Por si no tuviera ya bastante maltrato, muchas “personas de bien” la tratan como si fuera una leprosa, la ignoran e intentan mantenerla alejada de sus cómodas y felices vidas.

Al principio, me limitaba a darle comida y ropa. Luego, intenté que la Seguridad Social se hiciera cargo del asunto. Fueron a su casa, vieron las condiciones infrahumanas en que vivía y simplemente le dieron un dinero mensual. Nada de alejarla del maltratador, nada de protegerla, de sacarlos a ella y a su hijo menor de edad de ese infierno. Ni que decir tiene que su marido se las arregló para ser él quien cobrara el dinero y ella tuvo que seguir mendigando para comer. Y si llegaba a casa con las manos vacías, paliza de regalo.

El problema no son sólo las instituciones, las leyes, el miedo de la gente a “meterse en líos con gitanos”. Una persona tan vapuleada no se imagina a sí misma llevando una vida “normal”. Se rinde, se conforma. Tira la toalla, como si lo que le ocurre fuera inevitable. Tan solo espera que la muerte llegue ya de una vez, que ese corazón que ya tiene muy debilitado, se pare de repente y la libere de esta prisión. Sería una muerte dulce, comparada con la que presiente. Un mujer así “sabe” que convive con su probable asesino.

MUJER MALTRATADA.Pero yo no me doy por vencida tan fácilmente. La semana pasada me surgió la oportunidad de hacer algo más. Tuve que valorar las consecuencias. Era algo muy arriesgado. Debía depositar mi seguridad en las manos de terceras personas que no me conocían y que podían meter la pata. Sigo algo asustada, pero siempre he sido positiva, valiente, confío en mi suerte y en la justicia. Compartir aquí esta experiencia es una prueba de ello. Ojalá mi testimonio haga que alguien más se atreva a enfrentarse a sus miedos y denunciar un caso de maltrato del que haya sigo testigo mudo hasta la fecha.

Aquí la cosa va más allá del maltrato. La gente parece no darse cuenta de lo grave que es tener a unos camellos como vecinos. No se trata solo de esta mujer, sino de todo lo que eso genera y del peligro que corren nuestros hijos, nosotros mismos. Toxicodependientes y delicuentes pasando todos los días delante de casas como la mía, ingenuamente desprotegidas. Aparte, ya he visto a un chico del pueblo, hermano de una amiga, caer en esa trampa mortal. Cada vez que le veía ir en busca de su dosis, me estremecía por dentro. Dentro de unos años pueden ser mis hijos. Por no hablar del hijo de Ludvínia, carne de cañón y posible corruptor de sus compañeros de instituto.

Uno de mis alumnos es policía. Nada como tener contactos. Que sí, que ya sabían de eso, que algo habían hecho, blablabla. Le conté lo que no sabía. Le provoqué un poco diciéndole que “eso”, en España, hace tiempo que se habría resuelto. Que ese menor y esa mujer debían ser protegidos. También la juventud del pueblo. Él no sólo es una buena persona, íntegra; es padre de un chico y eso le tocó de lleno. Le pedí que se dejaran de rollos de que no lo habían podido pillar in fraganti vendiendo la droga. Que ese cabrón tenía tal lista de delitos a cuestas como para pudrirse en la cárcel el resto de su vida.

En realidad, no espero tanto. Me conformo con que Ludvínia conozca una vida digna en los años que le quedan de vida. Espero que la acojan en un centro donde no tenga que mendigar comida, donde poder mantenerse limpia, calentita, segura, y convivir con personas que la traten como a un ser humano. Y, si es posible, que su hijo pequeño tenga al menos una oportunidad, la última probablemente, de salir de ahí, de ser reeducado, salvado.

Hoy le he pedido a Ludvínia que evite llamar a mi puerta en las próximas semanas. Todo cuidado es poco. Sobre todo, ahora que he recibido una gran noticia de su boca. Algo que me contó esta mañana deshecha en lágrimas y palabras de agradecimiento: esta noche, su marido fue detenido e interrogado. Por lo visto, confesó algunos de sus crímenes. El proceso está en marcha. Ojalá sea rápido y efectivo. Ojalá su mujer sobreviva a la furia del monstruo en que preveo que se convertirá, ahora que, por fin, empieza a sentirse acorralado. Ojalá nunca me relacione con su detención.

Yo no soy de rezar al estilo tradicional, pero hago algo parecido, a mi manera. Ahora lo estoy haciendo: por ella, por nosotros, por todas las personas en una situación similar. La razón está de nuestro lado. Somos muchos más. No podemos seguir haciendo la vista gorda. No podemos permitir que estos tipos hagan lo que les dé la gana y no lo paguen caro. No podemos dejar que destrocen así la vida de los demás.

No nos dejemos engañar. Su violencia es una muestra de una enorme debilidad. Los fuertes somos nosotros. Los que amamos, los que controlamos nuestros más bajos instintos, los que somos capaces de ponemos en el lugar del otro. Los que podemos, incluso, entender que el que hoy es verdugo ayer fuera víctima y, por eso, no nos negamos a ofrecerle la posibilidad de reparar lo que sea reparable. Pero que no se equivoquen. Aquí, los que están al mando de la situación no son ellos. Somos los que luchamos, los que respetamos y exigimos el cumplimiento de las leyes y el respeto de los derechos humanos. Los valientes de verdad somos los que nos enfrentamos a nuestros miedos para que se haga justicia.

La fuerza de una persona no se demuestra dando una bofetada, sino ejerciendo y predicando el pacifismo, la solidaridad, el amor al otro y a uno mismo.

Alea iacta est. ¡Aleluya!